La opinión, el conocimiento, el interés y Malvinas:

Por: (*) Dr. Walter L. Ianni López

La aparición abrupta y disruptiva de masivos medios de comunicación, las nuevas tecnologías informáticas y de redes sociales, parecía hace tiempo que daba la oportunidad a esta sociedad globalizada de ingresar a una “sociedad del conocimiento”. Todo, absolutamente todo, está al alcance de un click; pero los resultados, muchas veces no suelen ser los esperados. Aquella idílica sociedad más igualitaria en torno al exceso de información, donde todos creemos poseer el conocimiento de todo, nos da el derecho a opinar sobre cualquier temática, le faltaba precisamente las condiciones previas para el dominio de lo que se le daba, conocimiento.

A este cuadro de situación, debemos agregarle lo “políticamente correcto” en la que debe estar sustentada la opinión, en el marco de lo que impongan los grandes “formadores de opinión” (siempre sustentados por algún interés) y así, incluso nuestra dirigencia política, en plenas campañas electorales, no son más que “productos” que se ofrecen al mercado, la sociedad, para su compra, surgidos de focus group, encuestas, estudios de ingeniería social (recuerden casos de manipulación de elecciones como el Brexit, entre otras) donde tocarán según el momento las fibras más íntimas de la gran masa social, pero sin tratando de que nunca sean críticos,  y así, lo máximo que se puede conocer sobre su pensamiento son lindas frases emotivas sin ningún sustento político y mucho menos ver en ellos propuestas estratégicas realizables sobre políticas a llevar adelante, pasando a ser solamente excelentes comentaristas de realidades en sus cruces televisivos. ¿Cuánto tiempo hace que usted no ve una plataforma electoral?

La realidad superó a la ficción y a las distopías; ni George Orwel con su “1984” o Aldous Huxley con su “Un Mundo Feliz”, hubieran podido hace casi un siglo, imaginar que los hemos superado en sus proyecciones, y mucho más lograr conjugar en un mismo sistema a estas dos distopías extremas. La neo verdad con su Ministerio de la Verdad, y la felicidad gracias a los avances tecnológicos, tras suprimir la familia, la cultura, la literatura, la religión, la filosofía y el amor, son el norte de esta sociedad, para así convertirnos en la “sociedad de la opinión” o incluso “de la ignorancia”. Al decir de Humberto Eco, nos encontramos ante lo que él llamo “la invasión de los necios”, donde todos debemos ser “iguales” y al serlo, todos tenemos derecho a opinar sobre cualquier tema ya que todos somos iguales, y lo que es peor aún, todos debemos ser oídos sobre la temática que fuere. Tanta opinión de necios, hace demasiado ruido y genera demasiada información chatarra. Por cierto, en lo particular me abstengo de opinar sobre Ingeniería Nuclear, entre otros muchísimos temas, que de seguro la mayoría de nuestros dirigentes y formadores de opinión, conocen en excelsa profundidad.

¿Qué tiene que ver la “Cuestión Malvinas” con lo expuesto? Últimamente y en distintos medios de comunicación y redes sociales, tomaron vigor opiniones tanto de políticos como de comunicadores “opinólogos” sobre dicha cuestión a través de manifestaciones que en nada beneficia nuestro legítimo reclamo de soberanía efectiva sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, mares adyacentes y su proyección en torno a la “Cuestión Antártica”.

Repasando solo algunas, que se enmarcan dentro de un proceso iniciado el propio 14 de junio de 1982, denominado “Proceso de Desmalvinización” de nuestra sociedad, podemos observar las mencionadas en los últimos diez años:

Dip. Fernando Iglesias (precandidato a Diputado Nacional por CABA): Argumenta que si los argentinos nacimos a partir del principio de la autodeterminación, no puede no reconocer dicho principio a los isleños, además de sostener la soberanía británica en las islas, por una guerra perdida, la enemistad con los kelpers luego de la guerra y la inflexión de Argentina en negociar la soberanía como una imposición. Sostiene que recién en 1820 Argentina toma posesión de las islas. Además, agrega que ni las Malvinas ni la Patagonia son argentinas. Su pensamiento, se encuentra reflejado en su libro “La Cuestión Malvinas. Crítica del Nacionalismo Argentino”. En definitiva y resumiendo, su postura es clara en nota de opinión del diario La Nación del 13 de marzo del 2013, donde concluye que se debe respetar la voluntad de los isleños.

José Sebreli, Marcos Novaro, Santiago Kovadloff, Fernando Iglesias, Luis Alberto Romero y Beatriz Sarlo, en documento de 2012: «En honor de los tratados de derechos humanos incorporados a la Constitución de nuestro país en 1994, los habitantes de Malvinas deben ser reconocidos como sujeto de derecho. Respetar su modo de vida, como expresa su primera cláusula transitoria, implica abdicar de la intención de imponerles una soberanía, una ciudadanía y un gobierno que no desean. La afirmación obsesiva del principio «Las Malvinas son argentinas» y la ignorancia o desprecio del avasallamiento que éste supone debilitan el reclamo justo y pacífico de retirada del Reino Unido y su base militar, y hacen imposible avanzar hacia una gestión de los recursos naturales negociada entre argentinos e isleños»

Patricia Bullrich (Presidente del PRO): «Pfizer no pidió ni cambio de ley. Solo pidió un seguro de caución como a todos los países del mundo, que es algo razonable. No pidió los hielos continentales, ni las Islas Malvinas, bueno, las Islas Malvinas se las podríamos haber dado”, en LN+ en abril de este año, en un verdadero acto fallido que ante la repregunta no se retracto, para luego pedir solo disculpas.

Natasha Niebieskikwiat (Columnista del Multimedios Clarín, sobre política internacional y Cuestión Malvinas): Luego de más de trece viajes a las Islas, manifiesta cada vez que puede, su apoyo a la autodeterminación de los isleños, exponiéndolo de sobremanera, en su obra “Kel?pers. Ni Ingleses ni Argentinos. Cómo es la nación que crece frente a nuestras costas”, en pos de los intereses británicos actuales.

Sabrina Ajmechet (pre candidata a Diputada Nacional por CABA): “La creencia en que Las Malvinas son argentinas es irracional, es sentimental. Los datos históricos no ayudan a creer eso. Las Malvinas no existen. Las Falkland Islands son de los kelpers” y «Tanto tiempo y siguen siendo inglesas. Por suerte dejaron de ser un tema”.

Beatriz Sarlo: «Las Malvinas no son ni nunca fueron Argentinas. Cuando la gente dice ‘las Malvinas son argentinas’ no se sientan ni un minuto a pensar, si son argentinas, si no son argentinas, ni qué son las Malvinas. Galtieri mandó militares a Malvinas y eso fue un acto nacional psicótico. Las Malvinas son un territorio británico, lo más parecido al sur de Escocia», como si dicha comparación diera alguna legitimidad de soberanía. También mencionó que “Ya saben que yo soy una vende patria. Me importa muy poco la polémica que se genere con un promalvinero. Lo mandaría a vivir seis meses a las Malvinas y trabajar ahí,  Galtieri invadió las Malvinas reivindicando tierras que, aparentemente, fueron de la Argentina en la década del ’30 del siglo XIX. Es decir, cuando aún no estaba unificada como país. Cuando aún no tenía Constitución. Todavía hoy se agita eso cada vez que se quiere hacer cierta propaganda nacional» y “…reivindicando tierras cuando aparentemente fueron de la argentina en la tercera década del treinta del Siglo XlX, es decir, cuando la Argentina todavía no se llamaba Argentina”.

            Muchos son los que anteriormente, desde 1982 cuando en pleno conflicto bélico, cabildeaban en la Embajada de EEUU sobre el futuro de Argentina, incluyendo a militares. Uno de los más activos personajes fue Carlos Escude, donde manifestaba la “relatividad de los derechos argentinos a las Malvinas” además de su famoso “God bless America”. No solamente tenemos a los que por lo menos se manifiestan públicamente, sino también a los que en el otro extremo de la “grieta” (vendiendo un falso patriotismo), generan y en beneficio de la corporación política, realizan actos contrarios a nuestra soberanía nacional. Como solía decir alguien en mis pagos, “los extremos en la espalda, se dan la mano”. A los hechos vamos.

Acuerdos de Madrid: Verdaderos Tratados por su contenido (bajo el concepto de paraguas de soberanía), que nunca pasaron por el Congreso de la Nación, llevados adelante por el Gobierno de Carlos Menem (Partido Justicialista) en el año 1989/90, donde se conceden beneficios a los británicos sin ningún tipo de ganancia real para nuestro país y que al día de la fecha, es el Tratado marco que regula nuestra relación con el Reino Unido, no siendo denunciado desde entonces a la actualidad. A su vez, a partir de allí, se retira la “Cuestión Malvinas” del Órgano Máximo de la ONU, el cual es la Asamblea General que emite Resoluciones, pasando el tema a ser tratado simplemente por el Comité de Descolonización, el cual emite solo Recomendaciones. Este era un objetivo prioritario de la política exterior británica, bilateralizar la cuestión, sacando la temática de los ojos del mundo. Ningún gobierno desde entonces, genero ni las condiciones, ni las  circunstancias para tratar el tema nuevamente en la Asamblea General.

Ley 24.184 de 1992: Convenio con el reino Unido para la promoción y protección de Inversiones Británicas, como Nación más favorecida, sin contraprestación alguna en torno a nuestro reclamo soberano sobre las Islas y solo en beneficio de los isleños y el Reino Unido.

Gobierno de Santa Cruz, Gob. Daniel Peralta, marzo de 2008: Entrega la exploración y explotación de petróleo del área mas rica conocida hasta aquel entonces por 30 años, a Pan American, donde uno de sus accionistas es British Petroleum.

Cristina F. de Kichner (Pte. de la Nación) Decreto 563/2010, Ministro de Economía Amado Boudu, Resolución 267/2009: Designan como “coordinador global” del “Segundo Canje de Deuda” al Barclay’s Bank, accionista directo de Desire Petroleum operadora en la cuenca de Malvinas, contraviniendo propias resoluciones internas del Ministerio de Planificación.

Cristina F. de Kichner (Pte. de la Nación). Cooperación en exploración petrolera: A pesar de Resoluciones en contra del propio Gobierno Nacional, este autoriza a operar en puertos argentinos a buques de exploración de bandera británica, con bandera de conveniencia de las Islas de Man (Protectorado Británico) y Noruega; a los beques Norman Skarven y Norman Baltic, para operaciones de exploración en plataforma continental argentina indiscutida para la empresa extranjera Repsol-YPF, incluyendo apoyo logístico de unidades de las FFAA Argentinas. Se realizan a igual que en otros casos, sendas denuncias penales, que duermen el sueño de los justos.

Federico Lorenz: Historiador e investigador del CONICET, además de profesor del Research Associate of Center del Latin American Studuies de la Universidad de Cambridge (Inglaterra), donde permanentemente tiene los medios de difusión disponibles e intenta hacer coincidir los desaparecidos de la última Dictadura, con los caídos en Malvinas, además de criticar al igual que Fernando Iglesias, la influencia del nacionalismo, la educación primaria y secundaria sobre la “Cuestión Malvinas. Su obre literaria es “Las Guerras por Malvinas. 1982 – 2012”.

Marcelo Kohen, integrante del recientemente creado “Concejo Nacional de asuntos relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los Espacios Marítimos Correspondientes”, además de ser asesor directo e inmediato del actual “Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur” Daniel Filmus, del actual gobierno: Este Profesor en Derecho Internacional, manifestaba en el 2018, que “la carencia argentina de una propuesta concreta hace que el vacío se llene con las ideas más recalcitrantes”, para luego proponer “Soberanía Argentina, Autonomía Isleña”, partiendo de la escisión de las Islas, de la Provincia de Tierra del Fuego, para luego de 30 años, los isleños tener la posibilidad de decidir su autonomía territorial y económica a través de un referéndum solo entre ellos que les reconocería el principio de autodeterminación, para luego ellos aceptar la residencia o no de argentinos en dicho territorio.

Hay muchos ejemplos más tanto de opiniones como de actos de gobierno desde 1982 hasta la fecha, que no son precisamente en pos del interés nacional, pero en beneficio del resumen, expuse los más trascendentes.

Como ven, este vecino de mis pagos tenía razón; los extremos en la espalda se dan la mano. Ahora bien, desmenucemos estos argumentos de propios argentinos, para determinar en función y para que interesen trabajan, no siendo ellos precisamente parte de la sociedad de la ignorancia, sino del interés, pero no justamente del Nacional. Algunos se sustentan en los propios hechos de gobierno, otros, en imponer neo verdades políticamente correctas en nuestra sociedad. En conjunto, ya sea desde el gobierno o desde la opinión, las intenciones e intereses británicos dieron su fruto (mas allá que, no es un tema “opinable”); en 1982 durante el conflicto bélico, cerca del 99 % de los argentinos sostenían que, las Malvinas eran argentina, hoy ese porcentaje bajo al 80 %. En un contexto actual de “Guerra Irrestricta” y “Guerras de Cuarta y Quinta Generación”, en algunos lugares del planeta, es necesaria la imposición de la voluntad de intereses de grandes potencias mediante el despliegue de fuerzas militares, como por ejemplo en el Sudeste Asiático, Medio Oriente o el Caucaso, en nuestro caso, no hace falta una presión militar  para lograr nuestra sumisión, solo basta el control económico y cultural para doblegarnos (es mucho más barato) y de esta manera, lograr esclavos que no están encadenados, sino desinformados, adoctrinados y manipulados, pero sintiéndose libres y en democracia. El objetivo de esta guerra psicológica en nuestro país, no es precisamente nuestra generación que relativamente tiene valores incorporados de antaño, sino los próximos consumidores de información, las nuevas generaciones que ya representan más del 30 % de nuestra población. El tiempo es solo una variable. ¿Por qué doblegar a una población si se pode doblegar su futuro sin grandes costos? Las estrategias sin tiempo, no son visibles, son económicas y suelen lograr el objetivo establecido.

En un breve repaso, comprobaremos la falacia que esgrimen e intereses que defienden muchos políticos y formadores de opinión en nuestro país.

Si nos hacemos eco de los dichos tanto de Sarlo como de Iglesias y otros, en principio debiéramos negar el concepto de Estado Nación que surge luego de la Paz de Westfalia de 1648 y que aun nos rige a pesar de la disgregación que intentan realizar distintos supra poderes.

Los títulos que esgrime Argentina en torno a la soberanía sobre nuestras Islas Malvinas, todos sucesivos y complementarios entre sí, son los siguientes:

1) Derecho de dominio emergente de la concesión pontificia. Por la Bulas “Inter Caetera” y “Dudum si Quidem” de 1529, tan solo un año después de la llegada de Colon a América y aun no producido el sisma protestante en Inglaterra, además del “Tratado de Tordesillas” en 1494.

2) Descubrimiento y ocupación del territorio. El descubrimiento sobre “res nullius” fue efectuado por Esteba Gómez de la Expedición de Fernando de Magallanes en 1520, apareciendo por primera vez en mapas del Portugués Pedro Reinel en 1522 y así sucesivamente por cartógrafos españoles y portugueses hasta 1562. Para Gran Bretaña, las Islas recién son descubiertas en 1592 por Jhon Davis.

En torno a la ocupación, primero fueron los franceses en Puerto Saint Louis en 1764 y que ante la protesta española, pasa a denominarse Puerto de nuestra Señora de la Soledad en 1767 en la Isla Soledad (donde Francia reconoce la soberanía Española y sede las instalaciones, siendo dicho asentamiento dos años más antiguo que la construcción inglesa de Port Egmont en el islote Sounders en la Isla Gran Malvina en 1766. La mencionada construcción inglesa, fue ilícita y violó varios Tratados Internacionales vigentes en aquella época (se debe tener en cuenta que si bien para dicha época no existía un Derecho Internacional unificado, si eran aplicables determinadas normas del Ius Gentium o Derecho de Gentes de origen Romano que por la tradición escolástica pasaron a ser el derecho aplicable entre los Estados, siendo sus fuentes fundamentales, la naturaleza, la voluntad de Dios y el consentimiento), además de ser clandestino por su ocultamiento a terceras potencias y parcial ya que se encontraba en una pequeña Isla al norte de la Gran Malvina, además de ser una ocupación breve, fragmentada y resistida por España.

3) Prescripción adquisitiva. Luego del desalojo por parte de España en. 1770 de Puerto de la Cruzada / Port Egmont y nuevamente ocupado por el Reino Unido desde 1771 a 1774, este país abandona el lugar sin efectuar reclamo alguno a España ni a ninguna otra potencia; mientras que España mantiene la ocupación con 32 Gobernadores consecutivos en las Islas desde 1767 a 1811 (siendo muchos de ellos de origen criollo), dependiendo políticamente del Virreinato del Rio de La Plata desde 1776 con asiento en Buenos Aires y militarmente del Puerto de Montevideo. Durante dicho interregno, no existió ni protesta ni reclamo alguno por parte del Reino Unido, ejerciendo España un ejercicio continuo de su jurisdicción y soberanía sobre ambos archipiélagos.

 4) Sucesión por Emancipación de España.  El principio “uti possidetis iuris” (cuyo significado es “como poseéis de acuerdo al derecho, así poseeréis); es una forma reconocida en el derecho internacional, especialmente en América y África en los procesos de descolonización (incluso recientemente hasta por la Corte Internacional de Justicia en fallo de 1986 sobre un caso entre Burkina Faso y Malí), que puede darse de dos maneras, por fraccionamiento de otro estado o emancipación (caso de Argentina), o por separación o desmembramiento de otro Estado. Producida la Revolución de Mayo en 1810, España repliega fuerzas desde las Islas a Montevideo para luchar contra los patriotas, no sin antes dejar placa reclamando la posesión. Asimismo, la Primera Junta de Gobierno, como continuadora jurídica autónoma del Rey de España en la región, emite actos administrativos en torno a Malvinas, no teniendo dudas sobre la soberanía que ejercían en el lugar el día 30 de mayo de 1810, a tan solo 5 día de ser desplazado el Virrey y formarse el Primer Gobierno Patrio. También en agosto de 1816, ya declarada nuestra Independencia de España, San Martín reclama al Gobernador de San Juan, que libere a prisioneros que se encontraban en Carmen de Patagones y Malvinas, para incorporar al Ejército de los Andes. Tambien Manuel Belgrano se había manifestado sobre ellas.

Desde 1811 a 1820, las Islas eran visitadas por navíos de caza de lobos marinos y ballenas por parte de distintas potencias, sin ninguna de estas reclamar públicamente posesión o soberanía sobre las mismas y habiendo el incipiente Estado Argentino, efectuado actos administrativos sobre las mismas, para que el 6 de noviembre de 1820, el Comandante David Jewett, tomara posesión del Puerto Soledad en nombre de Las Provincias Unidas de Sud América por orden del gobierno de aquel entonces, izando bandera nacional en presencia de buques loberos y balleneros de varias nacionalidades incluyendo norteamericanos y británicos, a los que se les emite comunicaciones pertinentes donde en su parte sustancial manifiesta “…para tomar posesión de las islas en nombre del país a que éstas pertenecen por la Ley Natural”. Dicha toma de posesión, es publicitada ampliamente en Europa, sin que país alguno emita reclamo o protesta alguna. Para este entonces, nuestra Patria ya había declarado su Independencia no solo de España sino también de cualquier otra potencia extranjera.

5) Reconocimiento expreso por anuencia de soberanía y Actos Administrativos de Ejercicio de Soberanía: desde 1820, pero sin reclamo alguno por parte del Reino Unido desde que abandona Port Egmont en 1774, transcurrieron 7 Gobernadores argentinos en las Islas, hasta el momento de la usurpación en enero de 1833, donde en dicho tiempo se realizaron un sinnúmero de actos de ejercicio de soberanía y actos administrativos, incluyendo medidas de control de caza y pesca en la región, no siendo recriminados ni reclamados por potencia alguna. Es más, y para desgracia del discurso de Iglesias, Sarlo y compañía, en 1825 el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, reconoce oficialmente la Independencia Argentina, no efectuando en dicho acto ningún tipo de reserva de soberanía sobre las Islas en cuestión. Este hecho es crucial, ya que nadie puede reconocer independencia de un Estado que ejerce derechos soberanos sobre un territorio determinado, si al mismo tiempo pretende parte de dicho territorio y no lo manifiesta en el momento oportuno, mas allá de que cuando reconocen nuestra soberanía, no nos llamáramos Argentina o no tuviéramos Constitución Nacional como arteramente manifiesta Sarlo. Otro hecho administrativo, es la creación el 10 de junio de 1829, de la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas, más allá de existir gobernadores argentinos desde 1820.

Este punto de que Argentina no era tal ya que no nos denominábamos así o que aun no teníamos Constitución Nacional, es realmente infantil y carente de todo análisis jurídico; ni un académico ingles se animaría a tal ridículo en defensa de su posición por las Islas. Los Estados en si tienen continuidad jurídica, por mal que le pese a la Señora Sarlo y al Señor Iglesias. Puede existir Patria o Estado Nación sin Constitución Nacional, lo que no puede existir es Constitución Nacional sin Patria o Estado Nación; siendo este instrumento, solo un acuerdo contractual en lo superior de la pirámide jurídica de un Estado según Kelsen; nuestra Nación, no nació en 1853 con el dictado de la Constitución Nacional, caso contrario, un hubiera podido el Reino Unido, reconocer nuestra Independencia en 1825 (al firmarse el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación) o haber desagraviado nuestro pabellón luego del Bloqueo Anglo – Francés a fines de 1849. Es más, nuestra CN es una construcción jurídica de la que se nutre de antecedentes como el Pacto Federal, el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos, el Pacto de San José de Flores y otros instrumentos anteriores que se tuvieron en cuenta para su elaboración, y que figuran como Pactos Preexistentes. Asi, también nuestra CN en su art. 35, adpota cuales serán las denominaciones que tendrá nuestra Nación desde 1810, a saber “…Provincias Unidas del Río de la Plata, República Argentina, Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del Gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras «Nación Argentina» en la formación y sanción de las leyes”.

6) Contigüidad geográfica e Integridad Territorial: donde la primera sostiene que estando ocupado una parte determinada del territorio, se consideran ocupadas las tierras nullus que toquen con ella y la segunda, principalmente para este caso y que es el tenido en cuenta por la ONU en la actualidad en la Cuestión Malvinas, donde existirá Integridad Territorial cuando estando ocupado un territorio, la ocupación se extiende a los territorios adyacentes que se encuentren separados por un brazo de mar, o las islas que se hallen próximas al territorio del mar territorial del territorio ocupado.

Es recién en noviembre de 1829 cuando el Reino Unido a través de su Encargado de Negocios en el país, protesta el decreto de creación de la Comandancia Argentina en las Islas, para luego usurparlas en forma violenta el 3 de enero de 1833 aprovechando los incidentes por violación a actos administrativos de control en la zona por parte de buques norteamericanos.

Nuestra protesta como país fue inmediata a través de nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, por lo que dicha usurpación no fue pacífica, ni consentida, ni abalada por nuestro país, ni sobre territorio Res Nullius, requisitos fundamentales de un acto de ocupación legal. Inmediatamente, el Encargado de Negocios y representante argentino ante el Reino Unido, Manuel Moreno (hermano de Mariano Moreno), el 17 de junio de 1833 presenta su primer reclamo y protesta. Estos reclamos se sucedieron en diciembre de 1834, abril de 1835, febrero de 1842 y por último, la del 31 de julio de 1849 donde Moreno expresamente le reiteraba al Reino Unido que “…el gobierno de la Confederación Argentina nunca había aceptado el haber sido despojada de las Malvinas por Gran Bretaña en 1833. También agregaba que esa legación no deseaba permanecer en silencio para evitar que ese silencio fuera interpretado como una confirmación de los dichos atribuidos a lord Palmerston…”, manifestando Palmerston que para él, “…el asunto aún estaba pendiente de acuerdo…”, reconociendo así, una disputa, además de que Moreno en una de sus protestas, manifiesta tácitamente de que mas allá de que estas (las protestas) se dilaten en el tiempo, nuestro país nunca cejará en dicho reclamo, dejando así sentado, la no aquiescencia por parte del Estado Argentino a la usurpación Británica. Entonces y resumiendo; Argentina no consintió “nunca” el despojo y mantuvo inalterable su reclamo a partir de las presentaciones de Moreno, no pudiendo de estar manera, ser pacifica la permanencia del Reino Unido en las Islas y por lo tanto no existiendo prescripción por el transcurso del tiempo como intenta hacer parecer Fernando Iglesias. Dicho sea de paso, es dable saber que en el mayor de los casos, el Reino Unido solo podía reclamar sobre el Archipiélago Sounders en la Isla Gran Malvina, pero nunca sobre la Isla oriental Soledad, que nunca ocupo hasta la usurpación violenta de 1833.

Las razones de la usurpación violenta de Puerto Soledad y de las Islas por parte del Reino Unido, pueden verse claras en las manifestaciones ya vertidas por George Anson, Primer Lord del Almirantazgo Británico en 1744 luego de su expedición de piratería por el mundo, donde manifiesta que “Las Malvinas son la llave de todo el pacifico. Esta isla debe dominar los puertos y el comercio de Chile, Perú, Panamá y, en una palabra, todo el territorio español en el mar”. Luego de la Batalla de Trafalgar en 1805, fracasadas las invasiones inglesas al Rio de La Plata y ya con dominio de los mares del mundo para 1833, Malvinas era el objetivo. Controlar el mar, era controlar el comercio y así se ve hoy día incluso, cuando en un mapa publico de Bases Militares de Miembros de la Unión Europea, del año 2009, figuran las instalaciones militares extra continentales con sus líneas de comunicación y potenciales direcciones de proyección de poder, en la cual Malvinas, es clave geográficamente en la proyección hacían el continente americano, el paso interoceánico Atlántico – Pacifico y su proyección al Continente Antártico.

La colonización de las Islas no fue inmediata por parte del Reino Unido, teniendo en un principio solo Oficiales Navales al mando (desde 1834 a 1841) de la posesión y como punto de apoyo a su proyección marítima y solo luego de 1841 designar Gobernador nombrado por la Reina, fundando Port Stanley / Puerto Argentino, recién en 1845 con ciudadanos no reconocidos como británicos.

Las protestas y reclamos argentinos continuaron, en 1884 proponiendo Argentina un arbitraje internacional que el Reino Unido rechaza y durante toda la mitad primera del siglo XX, durante los gobiernos que sucedieron, en forma bilateral. Especialmente la creación en 1939 de la Junta de Recuperación de las Malvinas, presidida por Alfredo Palacios.

Ahora bien. ¿Qué opinaba el Reino Unido ante los reclamos argentinos? Ello está claramente expresado en los siguientes documentos: Acta Secreta Oficial de 1911, 1935, 1936, 1940, Memorándum de Gaston de Bernhardt de 1910, Carta de Spicer de 1911, Minuta de Ronal Camp de 1911, Minuta de Jhon Vyvyan de 1935, Memorándum de Fitzmaurice de 1936, Memorándum de Fitzmaurice de 1936, Memorándum de Troutbeck de 1936, Propuesta de devolver las Islas a la Argentina en 1940 y  Memorándum del departamento de Investigaciones de 1946. De especial relevancia es el Memorándum de Fitzmaurice (asesor legal del Servicio Exterior Inglés) en la que establece que “Nuestra posición tiene ciertas debilidades. Pero nosotros hemos ocupado las islas durante más de un siglo (aunque sea ilegalmente, como dice la Argentina) y por razones estratégicas no podemos renunciar a ellas. De manera que lo más indicado es adoptar una línea dura”, Troutbeck en el mismo año también manifiesta que “La dificultad para sostener nuestra posición es que la captura de las islas Falkland en 1833 fue un procedimiento arbitrario, si se lo juzga con los criterios de hoy en día. No es, por lo tanto, fácil explicar nuestra posición sin quedar como bandidos internacionales”. Bueno sería que al tiempo de ocupación inglesa en las islas, los personeros argentinos repasaran por lo menos, dichos documentos.

Así las cosas hasta la Conformación de un Organismo Multilateral Internacional, donde la “Cuestión Malvinas”, ingresan en el “Comité Especial de Descolonización” creado en 1962, luego de la Declaración sobre la Descolonización de 1960, es decir, tomando a las Malvinas como una situación colonial y no como un simple territorio del Concejo de Administración Fiduciaria. Debemos tener en cuenta, que dicho territorio en disputa, luego de la Convemar (Convención Internacional sobre los Derechos del Mar) y el Tratado Antártico, implican la mayor área de disputa territorial del planeta (casi 5 millones de kilómetros cuadrados, cinco provincias y media de Buenos Aires), con la menor cantidad de habitantes en dicho territorio, en torno a habitantes por kilometro cuadrado.

A partir de allí, entra en general la resolución 1514/1960, donde se prioriza en general los principios de autodeterminación y de integridad territorial en los procesos a seguir sobre descolonización, tomando en cuenta de que el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, a esta altura ya denomina así, era una potencia colonial.

La piedra basal que resume nuestro reclamo legitímo y que se encuentra aún vigente, es la Resolución de la Asamblea General 2065/1965, donde específicamente trata la “Cuestión Malvinas”. Dicha Resolución establece taxativamente que “Invita a los gobiernos de ARGENTINA  Y DEL REINO UNIDO a proseguir sin demora las negociaciones recomendadas por el Comité Especial encargado de revisar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales a fin de encontrar una solución pacífica al problema, TENIENDO DEVIDAMENTE EN CUENTA LAS DISPOSICIONES Y LOS OBJETIVOS DE LA CARTA DE LA ONU Y DE LA RESOLUCIÓN 1514 DE LA ASAMBLEA GENERAL, ASI COMO LOS INTERESES DE LA POBLACIÓN DE LAS ISLAS MALVINAS”. Es decir: 1) Existe una situación Colonial en Malvinas, 2) Las partes en disputa son dos y no tres (Argentina y el Reino Unido), 3) Se debe tener en cuenta el principio de poner fin a cualquier tipo de colonización según la Resolución 1514 y 4) en el caso puntual de Malvinas, se deben tener en cuenta los “INTERESES” de la población de las Islas y no sus “DESEOS”, en contraposición de otros casos de descolonización. En tal sentido, el lector interpretara mediante el sentido común, lo que implica la diferencia entre “intereses” y “deseos”, siendo este último, el principio fundante de la autodeterminación, tomando en cuenta así, lo que busca cada una de las partes y sus correspondientes topos internos en nuestro caso.

En dicho contexto histórico, no fueron pocas las propuestas sobre negociación de soberanía, las últimas en 1979/80 y 1981, donde el Reino Unido, en pos de sus objetivos estratégicos, permanentemente intento incorporar y cambiar el concepto de intereses por el de deseos por parte de los isleños.

Así se suceden acuerdos de cooperación con el Reino Unido en beneficio de los isleños por parte de nuestro país (Memorandum de Entendimiento de 1968 y Acuerdos de Comunicaciones de 1971, ya que por nuestra legislación, dichos isleños no dejan de ser argentinos por el ius soli, sin dejar de reconocer a sus antecesores, como población implantada), además de Resoluciones Generales de la Asamblea General de las Naciones Unidas, como la 3160/1975 donde menciona específicamente que existe una situación colonial, Resolución 31/49 de 1976 y 38/12 DE 1983, 39/6 DE 1984, 40/21 DE 1985, 41/40 DE 1986, 42/19 de 1987, 43/25 de 1988, la mayoría posteriores al conflicto bélico y favorables a la Argentina. De especial interés es la Resolución de 1985 donde el Reino Unido intenta incorporar el “Principio de Autodeterminación”, resultando perdidoso por amplia mayoría, incluso con el voto favorable a la Argentina de los EEUU y de países Europeos, confirmando así, de que la población de las Islas no son autóctonas sino una población implantada, que para colmo, por la Ley de Nacionalidad Británica de 1983 (luego del conflicto bélico), los habitantes de las islas pasan a ser ciudadanos plenos británicos, cuestión esta nunca explotada por nuestra diplomacia. Es decir, que no son tres las partes en disputa, sino solamente dos, El Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la República Argentina, que si deben respetar los “intereses” de los isleños, pero no sus “deseos”. Que sigan manejando por la izquierda, que mantenga su religión y nivel de ingresos,  pero que ello no sea obstáculo de una negociación entre dos Estados soberanos en disputa por un territorio reconocido como Colonial por parte de la ONU, en favor del Reino Unido.

Muchos de estos simples publicistas de los intereses británicos, sostienen que los antecedentes jurídicos que nos beneficiaban y el favor de los isleños, se fue por la borda luego del conflicto bélico de 1982. Por la extensión de la temática, solo mencionaremos algunos conceptos de importancia. En primer término, nunca una guerra se simplifica en sus causas por la supuesta borrachera de un General y la tozudez de una Dama de Hierro en declive político (las causas en plena Guerra Fría son mucho más profundas y dan para otro análisis detallado); en segundo término, la escalada bélica es sin lugar a dudas dentro del marco de negociaciones del cese de hostilidades en distintos ámbitos y que Argentina aceptaba, impulsando el Reino Unido la continuidad de la conflagración, principalmente luego del hundimiento del ARA Gral. Belgrano. Por último, la victoria militar en el derecho internacional, no da derechos, siendo manifestado así tanto por los arts 1 y 2 de la Carta de la ONU y 1 y 3 de la OEA. Por más que Argentina hubiera resultado victoriosa en el terreno, esto no le hubiera dado mayores derechos más allá que el del hecho consumado y la fuerza. Mismo criterio se sigue para el Reino Unido.

El inicio del conflicto tiene más que ver con el contexto general de la Guerra Fría y la necesidad de la Fortaleza Malvinas, que por cuestiones internas y hasta del propio Gobierno del Reino Unido. En parte, así lo manifiestan las distintas opciones del Informe Franks al Parlamento Británico de 1983 en torno a la Fortaleza Malvinas; por lo que resumir la “Cuestión” a una mera temática de DDHH y Dictadura, como intentan hacer varios connacionales que fomentan con su postura al interés británico, no es menos que ignorancia o complacencia con dichos intereses.

Trasladémonos al principio de autodeterminación. La población actual de las Islas es según datos de 2017, es de 3400 personas (mucho menos que las tropas británicas instaladas permanentemente en las Islas), pero descendientes de aquella primera implantación de población que no era reconocida como británica sino hasta 1983, solo el 60% aproximadamente se considera nativos de dicha población implantada. El resto son chilenos, neozelandeses, sudafricanos, australianos, habitantes de la Isla bajo posesión británica y otras colonias o países con relación con l Reino Unido.

Ahora vayamos a otro tema sobre la doble moral británica y quienes defienden sus intereses entre nosotros. En principio nada dicen, ni Iglesias, ni Sarlo, ni Niebieskikwiat, ni muchos otros, sobre la inmoralidad de la conformación de miembros permanentes en el Concejo de Seguridad de la Naciones Unidas y mucho menos sobre su poder de veto, al decir de Bonifacio del Carril. Por último, nada escucho a estos defensores del globalismo y los nuevos DDHH decir algo sobre el principio de autodeterminación de los habitantes chagueños de la Isla Diego Garcias en el Océano Indico (doble vara moral), los cuales fueron expulsados por el Reino Unido para instalar una base militar alquilada a los EEUU y que recientemente en fallo de la Corte Internacional de Justicia de febrero de 2019, manifiesta que “el Reino Unido debe poner fin a su administración de Chagos para descolonizar Mauricio.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha fallado este lunes que Reino Unido debe poner fin «lo más rápidamente posible» a su administración del archipiélago de Chagos, al considerar que no fue separado de forma adecuada de Mauricio tras su descolonización. La CIJ falla que Reino Unido debe poner fin a su administración de Chagos para descolonizar Mauricio”.
El pronunciamiento de la CIJ no es vinculante, si bien tiene un gran peso. La Asamblea General de Naciones Unidas decidió en junio de 2017 pedir a la CIJ que se pronunciara sobre el futuro de las islas, en una votación que se saldó con 94 votos a favor, 65 abstenciones (mayoritariamente miembros del Commonwealth) y 15 en contra. El Reino Unido, desoyó dicho fallo hasta el día de hoy.

La pregunta al final de este informe es, autodenominándose republicanos y Constitucionales, sobre qué Constitución juraran los precandidatos electos en esta elección además de los formadores de opinión que no deben jurar sobre la misma, pero si deben respetar y acatar a la misma, mientras esta siga vigente según nuestras normas, ya que si bien el art 14 de la misma admite el derecho de peticionar a la autoridades y de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa, también contiene una clausula transitoria primera de 1994 la cual manifiesta que “La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”. En dicha “manda constitucional” se establece claramente la legítima e imprescriptible soberanía sobre los territorios en disputa, establece el principio de integridad territorial, siendo este un objetivo permanente e irrenunciable de todo el pueblo argentino, respetando los “intereses” de los isleños y no sus “deseos”, como pretende el Reino Unido.

Al Reino Unido sinceramente poco le importa el deseo de tres mil personas, su historia lo demuestra, solo le interesa su posición hegemónica en el Atlántico Sur. ¿Nuestros futuros legisladores jurarán sobre dicha Constitución? ¿El gobierno actual actuara en consonancia con dicha manda, o lo hará como sus antecesores? ¿Son en realidad ignorantes o agentes al servicio de intereses extranjeros? Sepamos, que la única herramienta jurídica, no de fuerza, que le queda al Reino Unido, es insistir en la bilateralidad, poniendo a los isleños como parte, para mantener su posición geoestratégica en la región. La otra es la fuerza, como instrumento de la diplomacia. Tema no entendido desde 1982 a la fecha en nuestro país.

Que el pueblo conozca antes de opinar y no que los políticos o formadores de opinión lo hagan por nosotros; la superficie en disputa equivale a cinco veces y media al territorio de la provincia de BsAs con una pérdida anual según el especialista Ing. Cesar Lerena, de cerca de cuatro mil millones de dólares al año solo en concepto de pesca.

Soy sinceramente un neófito en el tema comparado con otros especialistas de gran fuste, por ello cuanto más estudio sobre la “Cuestión Malvinas”, mas descubro mi ignorancia; parece ser que a la gran mayoría de políticos y opinadores seriales, no les pasa lo mismo. ¿Trabajarán para interese que no son los de la Patria? Al decir de Arturo Jauretche, persona no de mi devoción, ni de mi coincidencia política, pero si puedo reconocerle como, lucidez por encima de una inmensa mayoría, “si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende”.

¿Qué mejor política para los británicos, que el trabajo sucio, lo hagan los propios argentinos? Nuestros caídos en servicio a la Patria toda, suicidados y veteranos; bien gracias. Para esta gente, ellos son solo un instrumento, no la entrega suprema a la Patria por el servicios prestado. ¿Pensaran lo mismo de nuestros caídos en batallas libertadoras con San Martin? La verdad que no lo sé, pero si se lo que le escribió el libertador de Argentina, Chile y Perú ( de media América), a su amigo tomas Guido en septiembre de 1846: “Yo soy como esas mulas chúcaras que orejean al menor ruido, es decir, que estoy sobre el quien vive sobre todo lo que viene de Inglaterra”. La verdad, que el Embajador Británico es muy simpático en su función; sabe cuál es el nuevo campo de batalla.

(*) Dr. Walter L. Ianni López.

Edad: 47 años.

*Productor Agropecuario.

*Abogado, UNMdP.

*Docente de Historia del Derecho y Constitucional Argentina, por Concurso, Facultad de Derecho, UNMdP.

*ST (Res) Ejército Argentino

*Presidente (Mandato Cumplido) Sociedad Rural de Balcarce (Carbap).

*Posgrado en “Derecho Constitucional Socio Económico”. Facultad de Derecho”. UNMdP.

*Diplomatura en “Análisis Estratégico Internacional”.

Universidad de la Defensa Nacional – Escuela Superior de Guerra Conjunta”.

*Diplomatura Sanmartiniana en “Conducción y Liderazgo”. Universidad de la defensa Nacional – Escuela Superior de Guerra Conjunta”.

*Distintos cursos, seminarios, jornadas, congresos, conferencias, capacitaciones, publicaciones y exposiciones brindadas, cargos sociales  y experiencia laboral acreditadas.

Publicado por prensaohf

Periodista y Corresponsal Naval.

Un comentario en “La opinión, el conocimiento, el interés y Malvinas:

  1. Comparto totalmente, pero mientras no tengamos gobiernos serios, nadie negociará seriamente con nosotros.
    No sólo sobre el tema Malvinas, y su proyección Antartica, sobre nada, reiteró x nuestra falta d seriedad en todos los campos.

    Le gusta a 1 persona

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