
Por: Oscar Filippi
El 1° de Diciembre de 2017, fue un día más que triste sin dudas. Un juego de palabras técnico, comunicado indirectamente por el poder político, quizás porque nuestra función para ellos, no es política. Parece que solo somos historia y encima mal contada. No habrá rescate, ya no es tiempo, solo buscaremos un submarino perdido. Conocemos los riesgos, aceptémoslo.
Pero sepan también que, “un buque de guerra es un claustro heroico con religión sagrada. Su virtud es finalmente su personal. Marca la honra o la deshonra.” Esto fue escrito ya en 1925 por Paul Groussac y sin dudas ha sido una frase motivadora para los 44 jóvenes patriotas que tripulaban el submarino ARA “San Juan”, al momento de sentir el llamado de la vocación naval.
El patriotismo es un sentimiento noble que conduce a la solidaridad con los miembros de la misma comunidad. Por eso es lo opuesto al sálvese quien pueda, que considera egoístamente que puede hundirse la proa sin que se hunda la popa. (espero el mensaje llegue a los «interesados»)
En el otro extremo está el patrioterismo, como refugio de los granujas. Es difícil que una Nación sobreviva como tal, sin sentido de PATRIA, lo que implica amor a la historia, recordando siempre a sus protagonistas.
El cumplimiento del deber y el servicio a la patria fueron los nobles impulsos que movieron a estos 44 jóvenes camaradas, espero que su sacrificio sea el ejemplo de abnegación y lealtad en una época triste en la que nuestro país se ha sumergido en la ignorancia, los opinólogos, la sinrazón y la ausencia de amor por el otro.