Ases Aéreos Alemanes de la Primera Guerra Mundial con 20 derribos o más

Por: Oscar Filippi

Los periódicos describían los combates aéreos librados por el Barón Rojo como una lucha épica, donde los pilotos se enfrentaban con un rival superior, que a pesar de estar armado hasta los dientes y blindado por una formación poderosa de cazas, no era capaz de derrotar al espíritu guerrero de los pilotos germánicos. En esta ilustración, podemos ver al famoso triplano rojo de von Richthofen persiguiendo implacablemente a un avión británico.

Durante la Primera Guerra Mundial, 188 aviadores y observadores de los países contendientes fueron considerados “Ases” de la aviación consiguiendo veinte o más victorias. De ellos 75, fueron alemanes que, pertenecieron a la Luftstreitkräfte, de ellos uno perteneció a la Marinefliegerkorps, dos aviadores del Imperio Astrohúngaro, 4 del Corpo Aeronautico Militare, Italia, en total 82 aviadores de los “Imperios Centrales”. De ellos, 29 aviadores cayeron en acción de guerra.

El término “l’as” fue utilizado por primera vez por la prensa francesa para describir a Adolphe Pégoud, después de haber abatido 5 aviones alemanes.​ Al principio de la Primera Guerra Mundial todavía no existían los combates cercanos y los aparatos eran únicamente de reconocimiento.​ En el momento en que los aviones empezaron a ser capaces de abatir o de forzar el derribo de otros aparatos, aparecieron diversos sistemas de acreditación de victorias.

En los primeros pasos de la aviación militar, diferentes servicios aéreos desarrollaron diversos métodos de acreditación de victorias aéreas. Ninguno de estos sistemas era fiable al cien por cien y estaban constantemente sujetos a variaciones. De hecho, el número de victorias para ser considerado como un As oficialmente variaba dependiendo del servicio militar.​

Los alemanes no utilizaban el término “As” sino que se referían a los pilotos alemanes con diez victorias como Überkanone (“gran cañón”), asignando cada victoria a un piloto en concreto, y sólo después de haber verificado visualmente la destrucción total o parcial del aparato enemigo. En el sistema de la Armee de l’Air francesa sólo contaba los aparatos totalmente destruidos, pero acreditaban toda la victoria a aquel piloto u observador que hubiera participado en la acción, que en algunos casos podían ser varios individuos. La mayoría de las otras naciones (incluidos los Estados Unidos) adoptaron el sistema francés. Los aparatos británicos luchaban normalmente sobre territorio continental, y por lo tanto no podían utilizar el mismo método que los alemanes de verificar visualmente todas las victorias.​ Al principio las batallas resultaban a menudo con el oponente forzado a aterrizar o expulsado del territorio y obligado a huir. Por eso, los británicos acreditaban los combates considerados “decisivos” por los mismos comandantes de escuadrón, pudiendo incluir aparatos alemanes expulsados del territorio o aparatos que habían sido vistos por última vez fuera a de control sin verificar si realmente habían acabado estrellándose. Las acreditaciones de los rusos reflejaban a veces victorias donde el enemigo no había sido totalmente destruido.​ El término nunca fue utilizado oficialmente por los británicos.​

Aunque el estatus de As era a menudo asociado a los pilotos de caza, tanto los bombarderos como los aparatos de reconocimiento y observadores en aparatos biplaza, como por ejemplo el Bristol F-2 Fighter, también obtuvieron victorias sobre el enemigo. En ambos bandos, si un aparato biplaza conseguía una victoria, esta era acreditada a ambos miembros del equipo, tanto el piloto como el observador/artillero. Ya que algunos pilotos formaban equipos con diversos observadores/artilleros en aparatos biplaza, se podía dar el caso de que los observadores fueran ases mientras que los pilotos no.

Manfred von Richthofen el «Baron Rojo»

Hubo un solo piloto que acaparó el récord de derribos en toda la Primera Guerra Mundial y él fue, Manfred von Richthofen (80) (caído en acción de guerra), tras él seguían; Ernst Udet (62); Erich Loewenhardt (54) (caído en acción de guerra); Josef Jacobs (48); Werner Voss (48) (caído en acción de guerra); Fritz Rumey (45) (caído en acción de guerra); Rudolph Berthold (44); Bruno Loerzer (44); Paul Bäumer (43); Oswald Boelcke (40) (caído en acción de guerra); Franz Büchner (40); Lothar von Richthofen (40); Heinrich Gontermann (39) (caído en acción de gerra); Karl Menckhoff (39); Karl Bolle (36); Julius Buckler (36); Max Ritter von Müller (36) (caído en acción de guerra); Godwin Brumowski (35) Imperio Austohúngaro; Gustav Dörr (35); Otto Könnecke (35); Eduard Ritter von Schleich (35); Emil Thuy (35); Josef Veltjens (35); Francesco Baracca (34) Corpo Aeronautico Militare (caído en acción de gerra);  Heinrich Bongartz (33); Kurt Wolff (33) (caído en acción de guerra); Julius Arigi (32) Imperio Austrohúngaro; Hermann Frommherz (32); Theodor Osterkamp (32); Paul Billik (31); Gotthard Sachsenberg (31) Marinefliegerkorps; Karl Allmenröder (30) (caído en acción de guerra); Harald Auffarth (30); Carl Degelow (30); Josef Mai (30); Ulrich Neckel (30); Karl Emil Schäfer (30) (caído en acción de guerra); Walter Blume (28); Walter von Bülow-Bothkamp (28) (caído en acción de guerra); Robert Ritter von Greim (28); Arthur Laumann (28); Friedrich Ritter von Röth (28); Fritz Otto Bernert (27); Otto Fruhner (27); Hans Kirschstein (27) (caído en acción de guerra); Frank Linke-Crawford (27) Imperio Austrohúngaro (caído en acción de guerra); Karl Thom (27); Adolf Ritter von Tutschek (27) (caído en acción de guerra); Kurt Wüsthoff (27); Silvio Scaroni (26) Corpo Aeronautico Militare; Oskar Freiherr von Boenigk (26); Eduard Ritter von Dostler (26) (caído en acción de guerra); Max Näther (26) (caído en acción de guerra); Olivier Freiherr von Beaulieu-Marconnay (25); Georg von Hantelmann (25); Fritz Pütter (25) (caído en acción de guerra); Erwin Böhme (24) (caído en acción de guerra); Pier Ruggero Piccio (24) Corpo Aeronautico Militare; Georg Meyer (24); Hermann Becker (23); Hermann Göring (22); Hans Klein (22); Hans Martin Pippart (22) (caído en acción de guerra); Werner Preuss (22); Karl Schlegel (22) (caído en acción de guerra); Rudolf Windisch (22) (caído en acción de guerra); Hans von Adam (21) (caído en acción de guerra); Flavio Baracchini (21) Corpo Aeronautico Militare; Friedrich Altemeier (21); Friedrich Friedrichs (21) (caído en acción de guerra); Fritz Höhn (21) (caído en acción de guerra); Friedrich T. Noltenius (21); Hans Bethge (20); Rudolph von Eschwege (20) (caído en acción de guerra); Wilhelm Frankl (20) (caído en acción de guerra); Hans von Freden (20); Walter Göttsch (20) (caído en acción de guerra); Oskar Hennrich (20); Otto Kissenberth (20); Wilhelm Reinhard (20) (Caído en acción de guerra); Otto Schmidt (20); Fulco Ruffo di Calabria (20) Corpo Aeronautico Militare.

En esta postal, Oswald Boelcke luce la Pour le Mérite, la máxima condecoración militar concedida por el imperio alemán. Hasta el fin de la guerra, tan solo 59 pilotos alemanes tendrían el honor de recibir dicho reconocimiento.

La fuerza aérea alemana, la Luftstreitkräfte, fue reorganizada a mediados de 1916 y Boelcke fue elegido como comandante del Jagdstaffel Nr 2, comúnmente llamada “Jasta 2”, en septiembre. Entre sus primeros elegidos se encontraban Manfred Von Richthofen, Erwin Böhme, Hans Reimann y Werner Voss.

Boelcke tenía razón. En los primeros meses de la Primera Guerra Mundial, los pilotos inventaban sus propias tácticas, improvisando y probando maniobras, unas más arriesgadas que otras. Nunca en la historia se había utilizado el avión como arma de guerra y nadie tenía idea de cómo las batallas podrían llegar a desarrollarse. No había manuales, parámetros o referencias. Por consiguiente, tampoco había instructores de combate aéreo, que pudiesen entrenar a los más jóvenes. Muchos pilotos morían en sus primeras misiones, a raíz de simples equivocaciones, como por ejemplo encontrarse mal posicionados, perseguir a su enemigo más allá de la prudencia o simplemente no saber qué hacer ante una determinada situación. Se hacía obligatorio establecer una metodología de combate que permitiera obtener alguna ventaja sobre el enemigo, minimizando el riesgo de ser abatido. En 1916, Oswald Boelcke decidió pasar al papel sus conocimientos para que los pilotos pudiesen aumentar considerablemente sus posibilidades de victoria y de regreso a su base con el mínimo daño posible. Organizada en ocho apartados, estas reglas se convirtieron en el primer manual de táctica aérea, haciéndose conocido como el “Dicta Boelcke”.

1. Trate de obtener una posición ventajosa antes de atacar. Intente ponerse entre el sol y el enemigo.

2. No interrumpa un ataque cuando lo haya empezado.

3. No dispare hasta que el oponente esté cerca y enfilado.

4. Mantenga siempre los ojos en su oponente y no se deje engañar por sus artimañas.

5. En cualquier tipo de ataque, es esencial asaltar a su enemigo desde detrás.

6. Si su oponente le ataca en picado, no intente evadir su ataque, vuele a su encuentro.

7. Cuando esté sobre las líneas enemigas, no olvide su ruta de retirada.

8. Al principio es mejor atacar en grupos de cuatro o seis aviones. Si la lucha se dispersa en duelos individuales, dos aviones jamás deberán emprender un ataque hacia el mismo oponente.

En 1917, el mando alemán concedió a Richthofen (en el centro de la foto) el mando de un escuadron, la Jasta 11. Su liderazgo, sumado a la fuerza de voluntad de sus pilotos y a un avión de excelente prestaciones, convertiría su escuadrón en un referente para las generaciones venideras.

En agosto de 1916, un Real Decreto formalizó la creación de los primeros Escuadrones Especializados en misiones de Caza y Apoyo Táctico a los ejércitos de tierra, de forma coordinada. Estos escuadrones llevarían el nombre de Jagdstaffeln, y deberían ser formados por un número restringido de pilotos altamente capacitados y bajo el mando de un único líder. Oswald Boelcke recibió instrucciones del alto mando para poner en marcha el proceso de selección de pilotos para su escuadrón. Para ello, salió en búsqueda de pilotos que respondieran a un perfil predeterminado: deberían ser extremadamente disciplinados, dotados de una singular agresividad en combate y con una sangre fría que les permitiera actuar en un combate sin perder los nervios. Decidió hacer una visita al aeródromo de Kovel y entrevistar a unos cuantos pilotos, que ya conocían de antemano el propósito de su visita. Uno de los entrevistados fue von Richthofen, el famoso “Baron Rojo”.

El famoso «Circo Volante» de Manfred von Richthofen.

En la moderna Luftwaffe, el Jagdbombergeschwader 31 lleva el nombre de Boelcke.

Publicado por prensaohf

Periodista y Corresponsal Naval.

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