JUAN MANUEL FANGIO – “El legado deportivo de mi padre”

Oscar «Cacho» Fangio, nos habla del legado deportivo de su padre, Don Juan Manuel Fangio.

El legado deportivo de mi padre, Juan Manuel Fangio:

Por: Oscar “Cacho” Fangio – Para: www.dobleoscarf.com

He tenido siempre la decisión de mantener vivo el “Legado Deportivo” de mi padre, Don Juan Manuel Fangio. Precisamente, por haber sido yo mismo, piloto de carreras. Llevar el apellido de mi padre fue una presión muy grande y una pesada carga en el mundo del automovilismo, tuve que aprender a sobrellevar las comparaciones porque los defectos que no les veían a otros, me los veían a mí. Fue mi madre, Andrea “Beba” Barruet, (el gran amor de mi padre), quién no quería que yo fuera también piloto de carreras, ella acompañó toda la década de mi padre en el automovilismo internacional y en esos 10 años, murieron 65 pilotos, razón de sobra, para intentar protegerme. Quizás por ese mismo motivo, no recibí todo el apoyo que mi padre me pudo haber dado, él mismo quería que, yo fuera médico.

Pero a esta altura, debo reconocer públicamente que, disfruté cada momento que, en las pruebas de automovilismo, me brindaron junto a él y no fueron pocos los consejos que recibí. Incluso, cuando tuve la oferta de integrar un Equipo de F1.

Este año se conmemoran los 70 años de su primer triunfo en el Campeonato Mundial de F1 y con la marca Alfa Romeo, la misma que, en el año anterior (1950), conquistara el subcampeonato mundial.

Esa misma razón es la que me obliga a decir ¡gracias Italia…! Primero por los abuelos que llegaron con la esperanza de un mundo mejor a estas maravillosas tierras, tampoco puedo olvidar que, fue Achille Varzi quién ofrece su casa y taller de la cidad de Galliate, para que el primer Equipo Argentino que integró mi padre a instancias del Automóvil Club Argentino, se radicara en su propia casa natal. El 6 de Julio de 1948, mientras probaba en Berna su Alfetta 158, sufre un mortal accidente. Llevados por el objeto de la misión, el grupo de pilotos argentinos con Fangio a la cabeza, se hallaba en el circuito cuando se produce el accidente, por lo que deciden trasladarse a Galliate para asistir al funeral del volante italiano. En esa oportunidad, el ingeniero Menotti Varzi, padre de Achille, reitera el ofrecimiento de su hijo. El mecánico personal de Achille Varzi, Amedeo Bignami, colaboró directamente en los monoplazas del equipo argentino.

La primera competencia del Equipo tiene lugar en San Remo (Italia), el 2 de Abril de 1949. Allí vence Fangio con la Maserati 4CLT/48, con Benedicto Campos cuarto. Consecutivamente, Fangio logra tres victorias más: en Pau, con la Maserati 4 CLT, en Marsella, con una Simca Gordini y en Perpignan, nuevamente con Maserati. Cuatro carreras y cuatro victorias.

Tres de sus cinco campeonatos, los consigue con autos italianos, Alfa Romeo, Lancia-Ferrari y Maserati, por lo que redoblo el saludo a Italia junto a la gratitud de todos los argentinos, en nuestra mayoría, también descendientes de italianos. Obviamente, no puedo dejar de mencionar también los dos Campeonatos logrados con la marca de Stuttgart (Alemania), Mercedes Benz de manos de la cual, surgió la representación comercial de mi padre, luego de su retiro de las pistas. 

Mi padre supo decir: “Estoy satisfecho con la cosecha de amigos que conseguí. En todas partes hice de la amistad un culto y de la seriedad una obligación”. A lo largo de mi carrera deportiva he cosechado también una legión de amigos, fiel a ese mismo concepto transmitido por mi padre. De lo cual desprendo que, mantener vivo el “Legado Deportivo”, se ha convertido en una obligación también.

El 3 de noviembre de 2019, gracias a mi propia legión de amigos que el mismo automovilismo me brindó, inauguramos un busto en la misma línea de largada y llegada del viejo circuito callejero del “Torreón del Monje”, justo a los 70 años del Primer Triunfo Internacional de Juan Manuel FANGIO, conseguido en ese mismo escenario, un 27 de febrero de 1949, en la ciudad de Mar del Plata, mi ciudad adoptiva. Fue una hazaña memorable que cambiarían para siempre al deporte automotor, no solo a nivel Nacional, sino a nivel Internacional también.

En la década (1948 – 1958) que duró su campaña internacional, le trajo al país, cinco Campeonatos Mundiales de F1:

En 1951 con Alfa Romeo; 1954 y 1955 con Mercedes Benz; en 1956 con Lancia Ferrari y en 1957 con Maserati.

Pero hoy quiero destacar, más allá de sus capacidades conductivas, el compromiso por el deporte mismo y por su país.

El comenzó su metódico trabajo con las “TEMPORADAS INTERNACIONALES de F3” y la recuperación de la fecha internacional de los “1.000 Kilómetros de Buenos Aires, para automóviles SPORT” y no se detuvo hasta lograr nuevamente la fecha para el Grand Prix de Argentina de F1.

Luego de su retiro de las pistas, en la carrera del circuito de Reims-Geuox en 1958, siguió trabajando sin descanso por el automovilismo deportivo argentino y por la Industria Automotriz Nacional.

El hecho que priorizara lo deportivo por sobre lo económico, el permanente gran respeto hacia sus rivales, su personalidad de bien, junto a su innegable habilidad conductiva hicieron de su figura en Europa, un verdadero embajador deportivo argentino.

La sola mención de su nombre, hoy, a 63 años de su retiro, abre las puertas de todo el mundo automovilístico y fui testigo privilegiado de este hecho en España, Gran Bretaña, Bélgica, Alemania, Francia, Suiza e Italia.

Sin dudas tuvo una gran incidencia en la aparición del primer auto de serie de fabricación nacional, el Torino.

Así como supo elegir los mejores autos, también supo elegir los mejores hombres y de su dedicación y planificación, surgió la “MISIÓN ARGENTINA EN NÜRBURGRING”, hazaña que tuvo a Don Oreste Berta como preparador y al propio Juan Manuel Fangio como Director Deportivo, junto a los “Diez mejores pilotos argentinos de aquellos días”, entre los que tuve el honor de estar presente. Digo los 10 mejores pilotos argentinos de ese tiempo porque, no quiero olvidar a Néstor Jesús García Veiga, quién recién comenzaba su excelente campaña deportiva y fue el piloto suplente de ese maravilloso equipo argentino.

Se cumplieron ya, más de 50 AÑOS de aquella única hazaña en la que, la Industria Automotriz Nacional, pudo medirse con sus pares del mundo.

Desde su lamentable desaparición, aquel 17 de Julio de 1995, nunca más el automovilismo argentino o su propia industria nacional, volvieron a tener un capítulo de orgullo internacional.

Conmemorar en estas páginas, esa década, la “Década de Fangio” desde 1948 a 1958, en estas páginas es no solo una obligación, es un derecho, como hijo del “Quíntuple Campeón Mundial de la F1”, considerado hoy todavía, cómo el más grande pilotos de todos los tiempos.

Hace algunos años, le preguntaron a Don Ernesto Sábato (gran amigo de mi padre), qué hombre pondría como ejemplo de campeón… y sin dudar ni titubear, respondió, FANGIO.

Al respecto dijo, “- Se necesitan condiciones humanas muy especiales: coraje, desde luego, espíritu de observación. Tenacidad, intuición, rapidez de concepción. Un conjunto de condiciones tan excepcionales que, el hombre que las posee debe ser considerado un hombre ejemplar, porque son atributos espirituales de altísimo valor”.

Por ello mismo, esta página dedicada a mi padre, Don Juan Manuel Fangio, cinco veces Campeón Mundial de la Fórmula 1:

www.dobleoscarf.com “Página en tributo a Juan Manuel Fangio”.

Entre los amigos que el automovilismo me ha regalado, delegué en la persona de Oscar Filippi, la responsabilidad de sostener periodísticamente, esta página, como tributo al “Legado Deportivo de Juan Manuel Fangio”.

Publicado por prensaohf

Periodista y Corresponsal Naval.

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