Personaje de la semana – Juan Manuel Fangio, “el maestro” que ha inspirado a generaciones

Oscar «Cacho» Fangio y Rubén Fangio, se reunieron con la Maserati 250F de su padre, en el circuito de Goodwood, la misma con la que el “Chueco” ganó en Nürburgring en 1957.

Escrito por (*) Yuri Barbieri el 23 de Junio de 2021 – Para: “1000 Cuori Rossoblu” (Italia).

51 Grandes Premios de Fórmula 1 disputados, 24 victorias, 35 podios totales, 29 poles, 23 vueltas rápidas, 5 títulos mundiales en ocho temporadas y el campeón del mundo más longevo de la historia, con 46 años y 41 días.

Estos números son suficientes para entender que estamos hablando de un pilar del automovilismo mundial, así como de uno de los pilotos más fuertes y exitosos de todos los tiempos.

No es de extrañar que tantos jinetes nominen a Juan Manuel Fangio como uno de los más grandes. Para Lewis Hamilton, por citar solo uno, es “un mito”.

Juan Manuel Fangio nació en Balcarce, Argentina, en 1911 y era hijo de italianos que emigraron a Sudamérica. De hecho, sus raíces son de Abruzzo y sus padres procedían de la provincia de Chieti. Empezó a conducir coches a los diez años, gracias al dueño del taller para el que reparaba carruajes como aprendiz, mientras que a los doce años empezó a trabajar como mecánico en el campo de la maquinaria agrícola. En 1924 comenzó a familiarizarse con los automóviles, trabajando en un concesionario de automóviles Ford. Su debut en las carreras, sin embargo, llegó más tarde. Mientras tanto, en efecto, el joven Fangio jugaba como mediocampista en el equipo de fútbol del Club Rivadavia, compaginando este deporte con el noble arte del boxeo.

Quienes lo vieron jugar, insisten que también era un muy buen futbolista.

El debut en el automovilismo:

El primer acercamiento de Fangio al automovilismo fue en 1929, pero los resultados no fueron excepcionales y sus participaciones fueron esporádicas, ya que Juan Manuel se ocupaba en su taller mecánico, fundado junto a su amigo Josè Duffard. A fines de 1938, Fangio debutó en Turismo Carretera bajo el seudónimo de Rivadavia, nombre de su equipo de fútbol. En ese momento, las carreras de Carretera Turismo eran verdaderas carreras por etapas que involucraban a las tripulaciones durante varios días, además cada piloto tenía un copiloto. El debut de Fangio fue en esta capacidad, pero a pesar de esto se encontró detrás del volante durante la mayor parte de la carrera, que terminó en el séptimo lugar. Su primera carrera disputada oficialmente como piloto fue el Gran Premio de Argentina, que fue interrumpido por una fuerte lluvia y posteriormente se reanudó con el nombre de Gran Premio Extraordinario de la provincia de Córdoba, en el que ganó la cuarta etapa. Esta victoria convenció a Fangio de que las carreras podían dar prestigio a su empresa, que comenzó a desarrollarse cada vez más. En 1940 ganó la primera carrera de Turismo Carretera, el Gran Premio Internacional del Norte, a bordo de un Chevrolet comprado en parte con el producto de una lotería. A finales de año ganó el campeonato, trayendo el primero a Chevrolet en ese momento. Tras el bis de la edición de 1941, la carrera automovilística de Fangio se detuvo abruptamente debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Durante este período, el argentino, junto a su amigo Héctor Barragán, recorrió a lo largo y ancho del país para comprar camiones con el único fin de comercializar sus neumáticos, que escaseaban. Regresó a las carreras en 1946 en un Ford T.

En un momento en que los accidentes mortales estaban a la orden del día, quedó impresionada la capacidad de Fangio para evitar problemas. “Cuando llego al punto del accidente logro, lentamente, despacio, haciendo tictac, deslizarme entre un auto y otro y salir corriendo”. Así fue como se salvó en Le Mans, en el terrible accidente de las 24 Horas de 1955 que costó la vida a 84 personas, hiriendo a 120. Fueron pues pocos los accidentes que involucraron a «El Chueco», «el torcido», apodo dado a él debido a las piernas arqueadas. Quizás el más grave ocurrió en 1948 durante el Gran Premio Sudamericano, una carrera de 9.579 kilómetros entre Buenos Aires y Caracas. Durante la noche en Huanchaco, Perú, se salió de la carretera y se estrelló contra una pendiente. Fangio quedó atrapado dentro de la cabina, equipado con una barra antivuelco primitiva, y se salvó. Lo peor lo pasó su copiloto y amigo Daniel Urrutia, que salió disparado del coche y murió. Este incidente hizo pensar a Juan Manuel Fangio en la conveniencia de abandonar la carrera, pero luego decidió continuar.

Fangio y el desafortunado copiloto Daniel Urrutia (creditsfutbolfierrosytango.files.wordpress.com, copyright desconocido).

El encuentro con Achille Varzi, el desembarco en Europa y el primer mundial:

Dando un paso atrás, en 1946 Achille Varzi llega a Sudamérica para participar en Temporada Argentina y, a pedido del presidente Juan Domingo Perón, el célebre piloto italiano acepta organizar un equipo nacional de automovilismo para competir en Europa. Varzi no pudo ver nacer ese proyecto, debido a su muerte en el Gran Premio de Suiza de 1948, pero el testigo lo tomó el confiable Amedeo Bignami, quien se convirtió en el director técnico de la Selección Argentina. La sede del equipo se estableció en Galliate, en Villa Varzi. En 1949 Fangio ganó seis de las diez carreras celebradas en Europa, triunfando en Sanremo, Pau, Perpiñán, Marsella, Monza y Albi al volante de coches como Maserati, Ferrari y Simca.

Juan Manuel Fangio, la intuición y la observación, le dio el triunfo en el accidentado Grand Prix de Mónaco en 1950.

Todos los insiders no pudieron evitar notar el talento indiscutible de este hombre del otro lado del mundo. En 1950 se llevó a cabo la primera edición del Campeonato Mundial de Fórmula 1 en el que participó Fangio con Alfa Romeo que alineaba a Farina, Fagioli y José Froilán González, también parte de la Selección Argentina. Después de retirarse en la carrera inaugural en Silverstone, Fangio ganó el Gran Premio de Mónaco, un éxito que repitió en Spa dos citas después. Tras la victoria en Reims, el primer campeón mundial de la historia fue cedido a Monza, con Fangio peleando con Nino Farina. Partiendo desde la pole position, el argentino sufrió problemas mecánicos y continuó con el auto de Piero Taruffi, su compañero de equipo. En un intento por recuperarse, marcó la vuelta rápida, pero el segundo Alfa también sufrió una avería, lo que obligó a Fangio a rendirse y así entregó el título a Farina. Al año siguiente Fangio ganó la prueba inaugural en Suiza, y remató los puntos en Spa.En el Gran Premio celebrado en Reims Fangio consiguió su segunda victoria, mientras que en Silverstone y Nurburgring finalizó en segundo lugar. En Monza una retirada permitió a Ascari acortar distancias. Los dos se encontraban tres puntos por detrás en la clasificación antes de la última carrera en España. En Pedralbes Ferrari, que había socavado el dominio de Alfa Romeo durante toda la temporada, se equivocó en la elección de los neumáticos, dejando el campo libre a Fangio, que ganó el primer título mundial.

Las consecuencias del accidente de Monza en Juan Manuel Fangio (créditos formulalibera.it, copyright desconocido).

El tercer mundial y la llegada a Ferrari:

1955 se abrió en su Argentina y Fangio impuso de inmediato su ley, ganando. En Montecarlo se puso de manifiesto la velocidad del Lancia D50, hábilmente conducido por Alberto Ascari, que en aquella ocasión sin embargo acabó su carrera en aguas del mar Mediterráneo. Solo cuatro días después el milanés perdía la vida en Monza en un rápido test con el Ferrari 750. Pese a la baja de su amigo-rival, que marcó el temperamento del campeón, Fangio ganó la siguiente ronda en Bélgica seguida del triunfo en Zandvoort. , en los Países Bajos. El Gran Premio de Italia, que cerró la temporada, entregó la victoria en la carrera y el campeonato a Fangio.

En aquellos años los pilotos eran multifacéticos y saltaban de semana en semana en autos completamente diferentes, participando en campeonatos de todo tipo. Con los deportivos Fangiò no tuvo el mismo éxito obtenido en la Fórmula 1, pero en 1955 el argentino se llevó, al volante del Mercedes-Benz 300 SLR, tres prestigiosos segundos puestos en la Mille Miglia, el Tourist Trophy y la Targa Florio. , ganando el Gran Premio de Eifel en Nurburgring. Luego enriqueció su palmarés con victorias en las 12 Horas de Sebring, en el ’56 y el ’57, al volante de Ferrari y Maserati.

En las citadas 24 Horas de Le Mans, empañadas por la muerte de su compañero de equipo Pierre Leveigh, Mercedes decidió esa noche retirar sus autos, cuando Fangio iba en cabeza. A finales de año, la casa de Stuttgart optó por retirarse de las competiciones.

Juan Manuel Fangio luego se casó con Ferrari, que se hizo cargo de los D50 de Lancia en 1956. Su debut en Argentina fue triunfal, mientras que en Mónaco finalizó segundo tras haber destrozado su coche y ocupar posteriormente el lugar de Peter Collins que, obligado a detenerse en la Scuderia, permitió que el argentino reanudara la carrera. El carácter tímido de Fangio no favoreció su inclusión en Ferrari y el dualismo con Collins empezó a hacer pesado el aire en el equipo.

Enzo Ferrari escribirá sobre él en su libro «Piloti che gente»: «Lo vi por primera vez en la primavera de 1949, en el circuito de Módena. Había otros conductores, otros coches. Lo observé durante un par de vueltas, terminé manteniendo mis ojos en él. Tenía un estilo fuera de lo común: quizás fue el único en salir de las curvas sin rasurar los fardos de paja afuera. Este argentino, me dije, es buenísimo: sale tiro y se queda en medio de la pista. Más tarde vino a mí en el establo …

La conversación fue lo suficientemente larga. No realmente con él por la verdad, ya que no dijo más de diez palabras. En un momento comencé a mirarlo con curiosidad: ¿era tímido, mediocre, listo? no entendí Escapó de mi mirada, contestó monosílabos con una extraña voz de aluminio y de inmediato dejó que los demás hablaran por él, mientras una constante, indefinible sonrisa bizca hacía impenetrable su rostro… Manuel Fangio, así quedó para mí: un personaje indescifrable. Por otro lado, su estatura competitiva era indiscutible…”.

Fangio todavía ganó su cuarto campeón mundial, gracias a los éxitos en Silverstone y en Nurburgring, y se llevó la satisfacción de ganar también el Campeonato Mundial de Deportes, pero al final del año la relación entre el argentino y la cuadra de los encabritados potrillos, se acabó el caballo.

Fangio a bordo del Lancia-Ferrari D50 en 1956 (créditos formulapassion.it, copyright desconocido).

La vuelta a Maserati, el quinto título y la retirada:

No pasó mucho tiempo antes de que Fangio acudiera al Motor Valley para firmar su nuevo contrato. De hecho, El Chueco volvió a Maserati, casa con la que ganó un campeonato (y un poco…). En 1957 Fangio ganó cuatro carreras, contra las tres de su rival Stirling Moss, haciendo suyo el título que lo relegaba a la leyenda. En Nurburgring Juan Manuel Fangio fue protagonista de una de las victorias más hermosas en la historia de la Fórmula 1, pero los riesgos asumidos en esa carrera provocaron una profunda reflexión en Fangio, quien decidió no volver a conducir así.

En 1958 participó en algunas carreras y decidió retirarse de las carreras a la edad de 47 años, para dedicarse a sus actividades comerciales, incluida la de importador y distribuidor exclusivo para Argentina de productos Piaggio. En febrero de ese año, fue protagonista de un curioso episodio: con motivo del Gran Premio de Cuba, Fangio fue secuestrado poco antes de la carrera por los barbudos de Fidel Castro. Fue un secuestro demostrativo y el argentino fue tratado sin violencia por la guerrilla de la isla. Sin embargo, la carrera fue corta, interrumpida por un grave accidente que provocó la muerte de seis espectadores. El campeón sudamericano dijo: «Yo pude haber estado en ese accidente, por lo que mis captores me salvaron la vida».

Después de su despedida de las carreras, Fangio continuó activo en el automovilismo, participando en recreaciones y eventos. También fue presidente de Mercedes-Benz Argentina. Murió en 1995, a la edad de 84 años, tras sobrevivir a un infarto en el 81.

Fangio y la Maserati 250F, llegaron a llamarla «la novia de Fangio».

Los colegas pilotos contemporáneos y posteriores dirán sobre él:

«Fue el más importante de todos los tiempos. Era un artista detrás del volante. Aunque fue mi rival toda mi vida, fue una figura paterna para mí» – Stirling Moss

«Era el mejor de todos. Sus rasgos más notables eran su personalidad y simpatía» – Niki Lauda

«Correr no se trata solo de conducir un automóvil. También se trata de ser completo, vivir una pasión, crear una historia. Es por eso que nadie podrá igualar a Fangio» – Ayrton Senna

«No creo que sea justo compararme con Fangio, porque ahora los autos son más seguros y ganó sus campeonatos a una velocidad tremenda, considerando los vehículos que había en su época. Fangio era muy superior a nosotros» – Michael Schumacher

Yuri Barbieri

Imola, que creció con el horizonte de la Torre del Circuito de Imola en los ojos y el rugido de los motores en los oídos. Lloró de emoción al cruzar por primera vez las puertas del autódromo vistiendo el uniforme de oficial de carrera, actualmente intenta transmitir su pasión por el automovilismo escribiendo para 1000 Cuori y Motorvalley y colaborando en el contenido web de Lamborghini Squadra Corse.

Artículo de su original en idioma italiano: http://www.1000cuorirossoblu.it/news/56-altri-sport/33753-fangio-f1-ferrari-1957

Publicado por prensaohf

Periodista y Corresponsal Naval.

2 comentarios sobre “Personaje de la semana – Juan Manuel Fangio, “el maestro” que ha inspirado a generaciones

  1. Es mui difícil describir a Juan Manuel Fangio, ya que considero q Fangio con su imbatible capacidad de manejar y su humildad q tenía transformó la pasión para la F-1. Era el más completo de los pilotos. En su época con una Maserati + cauchos De 15 cm. en Pescara manejo a 315 Km u la caja de cambio dañada.

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