LA REPÚBLICA ARGENTINA Y EL PORTAAVIONES A.R.A. “25 DE MAYO”

Segundo portaaviones argentino, el PAL V-2 A.R.A. «25 de Mayo» (POMA).

La Armada Argentina había iniciado las tratativas para la adquisición de un navío a finales de la década del 60 ya que se necesitaba una nave con mayores prestaciones operativas que su predecesor, el A.R.A. “Independencia”.

Luego de negociaciones con el Gobierno holandés, se resolvió y autorizó la compra de un portaviones por un Decreto del 27 de septiembre de 1968, pasando a ser dicho buque propiedad del Estado Argentino el 8 de diciembre de 1968, tomando el nombre de A.R.A. “25 de Mayo”. Era el 12º buque que en nuestra Armada llevaba este nombre, homenajeando la fecha en que se erigió el Primer Gobierno Patrio.

La flamante adquisición no era un navío nuevo o de reciente construcción, fue botado en 1942 para la Marina inglesa y en 1949 fue adquirido por la Fuerza Naval holandesa.

La afirmación del pabellón se realizó el 8 de agosto de 1969, zarpando de Rotterdam los primeros días de setiembre. El 28 de ese mes arribó a la Base Naval Puerto Belgrano incorporándose a la Flota de Mar.

El A.R.A. “25 de Mayo” fue designado como nave almirante. Su pabellón de guerra fue donado por la Asociación Miembros Honorarios de la Flota de Mar el 19 de octubre de 1970.

Este portaviones estuvo presente en casi todas las ejercitaciones realizadas por la Flota de Mar y las escuadrillas aeronavales. Llegado 1982, formó parte del Conflicto del Atlántico Sur, participando en la “Operación Rosario” y como buque control de aeronaves de ataque contra buques británicos y control aéreo. Por su actuación en la misma se le otorgó a la unidad la condecoración “Operaciones de Combate”.

Luego del conflicto de Malvinas, el A.R.A. “25 de Mayo” continuó participando en los ejercicios de la Flota de Mar. Su última navegación operativa la realizó entre el 27 de febrero y el 5 de marzo de 1988 en la zona de El Rincón, en una etapa de adiestramiento del grupo aeronaval embarcado.

Por resolución del Jefe del Estado Mayor General de la Armada del 5 de marzo de 1997 se pasó el buque a la condición de receso temporario para modificación o modernización o la de radiación para su venta a partir del 1º de febrero de 1997.

Su pabellón descansa en custodia en el Museo de la Aviación Naval en la Base Aeronaval Comandante Espora (BACE).

Construcción:

El astillero Cammell Laird & Co. de Birkenhead construyó al portaaviones. Se puso la quilla en gradas el 3 de diciembre de 1942. Se botó el casco el 23 de febrero de 1943 y recibió el nombre de HMS “Venerable” (R-63). Era un buque perteneciente a la “Clase Colossus”. Su construcción se completó el 17 de enero de 1945.

Reino Unido (1943-1948):

El HMS Venerable (R63) no participó de combates en la Segunda Guerra Mundial ya que este conflicto finalizó a mediados de 1945. De haber continuado la contienda, habría sido enviado al Teatro de Operaciones del Océano Pacífico. Estaba dotado de aviones Barracuda y Corsair.

Holanda (1948-1969):

El 1 de abril de 1948, la Armada Real de los Países Bajos decide adquirir la nave, al que renombra HNLMS “Karel Doorman”, que luego de un período de aclimatación y conocimiento del barco bastante movido, el portaaviones entró a dique seco entre fines de ese año y principios de 1949 para una reparación general. Concluida esta, el HMNS Karel Doorman efectuó varios viajes de rutina y ejercitación, incluyendo maniobras con la Armada de los Estados Unidos. A los diez años de servicio en Holanda, el buque ingresó al astillero Feijenoord, para ser sometido a una gran reconstrucción que cambiaría en gran medida su aspecto original que permitió el uso de aviones de reacción, modificando su cubierta de vuelo y dotándolo de una potente catapulta para permitir el despegue de dichos aviones. En 1967 tuvo lugar un incendio que hizo que las autoridades holandesas decidieran retirarlo de servicio. Durante veinte años, sobre la cubierta del Doorman, se realizaron 8668 anavizajes y más de 8300 catapultajes.

El 29 de abril de 1968 el portaviones sufrió un incendio en sus calderas.

República Argentina (1969-1997):

La Armada Argentina necesitaba un portaviones que catapultara aviones a reacción, operación que no podía hacer el ARA Independencia (ex-HMS Warrior).

Viendo el estado general del buque, las ventajas que ofrecía la cubierta angulada, la catapulta de gran potencia y un gran número de detalles de la electrónica a bordo, compró el buque el 16 de septiembre de 1968. El barco pasó por un último período de reparaciones en Holanda y tomó su comando una reducida tripulación de oficiales y suboficiales que, al mando del capitán de navío Tirso Brizuela, se encontraba ya en ese país a tal fin.

El día 8 de agosto de 1969 el portaviones comenzó a integrar la Armada Argentina con el nombre de A.R.A. 25 de Mayo (PAL V-2). La tripulación fue reducida, 350 hombres, siendo la normal 1000 efectivos. Se izó el pabellón nacional el 3 de septiembre y partió de Róterdam hacia aguas argentinas. Arribó sin novedades a la Base Naval Puerto Belgrano el 27 de septiembre. Entró en la base al día siguiente incorporándose así oficialmente a la Flota de Mar. Ese mismo año tuvieron lugar los primeros apontajes y despegues desde su cubierta de aviones de la Aviación Naval.

Desde 1970, el barco se constituyó en el buque insignia de esa Armada y participó anualmente en varias maniobras y ejercicios. De paso, visitó por primera vez el Puerto de Buenos Aires. El 10 de enero de 1972 el A.R.A. 25 de Mayo (POMA) se destacó en los Estados Unidos, arribando a Nueva York el 28 de ese mes. Allí embarcó a dieciséis aviones de caza y ataque Douglas A-4Q Skyhawk, con munición y carga de distinta naturaleza.

Por la crisis entre Argentina y Chile de 1978 el A.R.A. 25 de Mayo fue enviado a la zona encabezando una importante flota de buques de superficie y submarinos. Cuando la Operación Soberanía había sido puesta en marcha, dado el tiempo reinante en la zona austral dicha operación fue cancelada por Argentina. Finalmente, la intervención del papa Juan Pablo II evitó el enfrentamiento y el buque, junto a la flota desplegada, regresó a la Base Naval Puerto Belgrano.

Conflicto del Atlántico Sur:

El 23 de marzo de 1982 la Junta Militar ordenó mediante el Acta N.º 4 “M/82” la recuperación de las islas Malvinas. Para lograr esto, el Comando de la Aviación Naval formó tres grupos aeronavales, el Costero, el Insular y el Embarcado. Mientras tanto, las Escuadrillas realizaron su apresto en la Base Aeronaval Comandante Espora y Punta Indio.

Iniciando la Operación Azul, la Armada Argentina formó la Fuerza de Tareas 20 para cubrir las espaldas de la Fuerza de Tareas 40, encargada del desembarco. El Veinticinco de Mayo asumió como nave capitana de la Fuerza de Tareas (FT-206) y zarpó de la Base Naval Puerto Belgrano el 28 de marzo junto al resto de las fuerzas. El Grupo Aeronaval Embarcado se constituyó con tres aviones A-4Q Skyhawk de la EA33, cinco S-2E Tracker de la EA2S, tres helicópteros SA316 Alouette III de la EAH1 y un SH-3 Sea King de la EAH2. El asalto anfibio fue ejecutado y los soldados argentinos tomaron Puerto Argentino sin mayores inconvenientes el 2 de abril. La fuerza atacó las defensas isleñas, que tras un combate se rindieron por orden del gobernador Rex Hunt. Hubo solo una baja argentina y ninguna británica o malvinense.

El 4 de abril la nave regresó a Puerto Belgrano.

El portaaviones A.R.A. 25 de Mayo, operó proveyendo cobertura aérea a la operación de desembarco. Este buque, sufría los inconvenientes propios del paso de los años, y dificultades para su mantenimiento. En tanto que sus aviones embarcados, Douglas A-4Q Skyhawk, Grumman S-2E Tracker y helicópteros, sufrían inconvenientes en el mantenimiento, debido al embargo de armas estadounidense. Los servicios de inteligencia británicos descartaban el empleo del sistema de armas Super Étendard-Exocet desde el portaaviones. A pesar de esto, el portaaviones constituía la amenaza más importante para la flota británica.

El 14 de abril el submarino nuclear británico HMS Splendid (S106) se encontraba en posición entre las islas y el continente. Se le ordenó avanzar hacia el norte en busca del A.R.A. 25 de Mayo.

Las reglas de empenñamiento de la Marina Real británica no permitían que sus submarinos nucleares atacasen a un buque de superficie argentino excepto que fuera en defensa propia. El 23 de abril, el Splendid detectó al A.R.A. 25 de Mayo cerca de Puerto Belgrano. Como el submarino se encontraba muy lejos de la zona de exclusión, no podía atacarlo. El submarino británico solicitó cambiar las reglas de empeñamiento, para poder atacarlo, el gobierno británico le respondió negativamente.

Dada la proximidad de la Fuerza de Tareas británica a la zona de operaciones, el 24 de abril, se le ordenó al HMS Splendid prepararse nuevamente para atacar al portaaviones. Dos días después, el submarino británico halló a los destructores Hércules y Santísima Trinidad —escoltas del portaaviones— navegando por el litoral argentino hacia el sur. Se le ordenó abandonar el contacto y buscar al portaaviones hacia el norte.

El 28 de abril Gran Bretaña estableció una zona de exclusión total (ZET) con centro en las Malvinas. Dos días después, luego de un debate, el gabinete de guerra británico decidió cambiar las reglas empeñamiento, permitiendo a todas sus fuerzas atacar al portaaviones fuera de la ZET, incluyendo los submarinos nucleares, aun si el buque argentino no hubiere efectuado ataque alguno, a excepción de que este se encontrara al norte del paralelo 35° S y al oeste del meridiano 35° O, o dentro de las 12 mn de la costa argentina.

Ante el desconocimiento de la ubicación del A.R.A. 25 de Mayo, el jefe de la Fuerza de Tareas británica, almirante John Woodward, envió un avión Sea Harrier, el cual detectó con su radar lo que parecía ser el portaaviones argentino con sus escoltas, a 200 nmi al noreste de la Fuerza de Tareas británica. El Grupo de Tareas del portaaviones argentino se preparaba para efectuar un ataque sobre la fuerza inglesa. Intentó lanzar seis aviones A-4Q armados con cuatro bombas Mark 82 de 250 kg cada uno. No pudo realizarlo debido a la falta de viento favorable para despegar. Del movimiento pinza que planeaba realizar la Flota de Mar argentina a la Fuerza de Tareas británica, una punta era el grupo del ARA Veinticinco de Mayo, y la otra, el grupo del crucero ARA General Belgrano. Los británicos se vieron obligados a atacar a una de las puntas, y eligieron atacar al mencionado en segundo lugar. El submarino nuclear HMS Conqueror (S48), que estaba persiguiendo al crucero, lo atacó con tres torpedos, dos acertaron, provocando sus hundimiento y la muerte de 323 tripulantes. El tercer torpedo causó daños menores a uno de los escoltas del crucero, el destructor ARA Bouchard (D-26). Luego de esa acción, los demás buques argentinos, incluyendo el portaaviones, se retiraron a aguas menos profundas a fin de evitar otro ataque.

De regreso, sus medios atacaron un posible submarino británico con resultado nunca confirmado. Su GAE atacó efectivamente a las fuerzas británicas desde bases terrestres. En reconocimiento por su actuación en la contienda recibió la condecoración «Operaciones de Combate», por Resolución COAR N.º 08/83.

Grupo Aeronaval Embarcado:

El Grupo Aéreo Embarcado (GAE) disponible a su bordo evolucionó de acuerdo a las incorporaciones de material con que contó la Armada Argentina.

En sus primeras singladuras embarcó a los aviones Grumman S-2 Tracker (antisubmarinos – ASW) y North American Aviation T-28P (Trojan/Fennec) (navalizados para operaciones de ataque), mientras que los helicópteros Sikorsky S-58 cubrían las operaciones de rescate, enlace, y colaboraban en la guerra antisubmarina, función que más tarde fuera cubierta por los Sud Aviation Alouette III.

En 1972 la Armada Argentina adquirió en Estados Unidos dieciséis aviones de caza y ataque Douglas A-4B Skyhawk con ciertas modificaciones y completamente recorridos por lo que fueron designados como A-4Q. Tales aviones conformaron la 3.ª Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque con asiento en la Base Aeronaval Comandante Espora. Los Douglas A-4Q Skyhawk cumplían funciones de ataque a unidades de superficie (ASuW) con bombas frenadas, cobertura antiaérea con misiles AIM-9B Sidewinder, reabastecimiento en vuelo mediante el uso del sistema «Buddy Pack», Sargent Fletcher 31-300 (de origen israelí) y misiones de reconocimiento fotográfico, haciendo uso del pod VICON 18 equipado con seis cámaras fotográficas oblicuas Vinten. También se adquirieron entonces cuatro helicópteros Sikorsky S-61D Sea King para operaciones antisubmarinas y en 1975 un quinto para operaciones especiales.

En 1978 se incorporaron seis Grumman S-2E Tracker, también para operaciones antisubmarinas, modificando los anteriores sobrevivientes para tareas de enlace y logísticas. El portaaviones tenía asignado un Aérospatiale Alouette III para operaciones de enlace, rescate de pilotos y búsqueda y rescate.

Luego de efectuarse modificaciones en la cubierta de vuelo y en el sistema de frenado del buque, comenzaron a operarse los AMDBA Super Étendard, conformándose así un grupo mixto con tales aviones, los Douglas A-4Q Skyhawk sobrevivientes, los Grumman S-2E Tracker, los helicópteros Sikorsky S-61D Sea King y el Alouette III mencionado.

Características del A.R.A. “25 de Mayo”:

Su propulsión se constituía por dos equipos de turbinas Parsons Compound de reacción pura, compuestas cada una por una turbina de alta y otra de baja presión. Cada equipo accionaba independientemente un eje propulsor por medio de una caja de simple reducción. Cada equipo es de 20 000 CV a 230 rpm.

Poseía una usina de corriente continua y otra de alterna, la primera compuesta por dos turbogeneradores de 220 V CC, 500 kW 2200 A c/u y dos generadores diésel auxiliares de 200 kW. La corriente alterna la componían dos “turbo alternadores” de 440 V trifásicos, 60 Hz y 450 kW, existiendo para casos de emergencia dos convertidores alimentados por la red de CC.

La catapulta fue fabricada por Brown Bross Ltd de Edimburgo, Escocia, y era del tipo British Steam 4, serie 9; de 199 pies totales y 174 pies de tracción, con una capacidad de arrastre que oscilaba entre las 15 000 y las 30 000 lbs; una velocidad máxima en vacío de 303 nudos y una presión total de vapor que rondaba los 300 PSI. El sistema contaba con dos cilindros de 18 pulgadas de diámetro, montados en paralelo en una cuna enrasada dentro de la cubierta de vuelo y ubicada a proa en la banda de babor. Dentro de ambos cilindros corrían sendos pistones impulsados por el vapor a alta presión que, conectados a un boogie y por intermedio de éste a un estrobo situado sobre la cubierta de vuelo (gancho de arrastre), impulsaban los aviones a la velocidad requerida para iniciar el despegue. La presión necesaria para cada lanzamiento dependía del peso y la velocidad de despegue propia de cada aeronave. Es de destacar que tal catapulta, bajo operaciones de máximas prestaciones alcanzaba los 110 nudos (114 nudos originales) para un peso absoluto de 30 000 lbs con un incremento en la aceleración de 6 nudos por cada 1000 lbs sustraídas al peso de la aeronave. Mediante tales cálculos, un Skyhawk A-4Q de 22 500 lbs de peso como los que operaba el portaaviones en 1982 podía ser catapultado a una velocidad de 121,5 nudos, sin la adición del viento sobre cubierta (WOD).

Sensores del A.R.A. “25 de Mayo”:

La electrónica del barco ha cambiado en diversas ocasiones, puede resumirse en: dos radares de alerta temprana LW-01 y LW-02, un radar de adquisición y seguimientos de objetivos DA-02, un radar de navegación/descubierta de superficie ZW-01, un radar altimétrico SGR-109, diversos equipos ECM (contramedidas electrónicas) y una antena del TACAMO URN-20 la cual, por su extrema sensibilidad, va por dentro de un tubo lleno de hidrógeno líquido, única sustancia capaz de proteger dicha antena. Luego recibió un equipo de data link para tener, a su bordo, una repetidora de los radares de los destructores Tipo 42, ARA Hércules (D-1) y ARA Santísima Trinidad (D-2).

Publicado por prensaohf

Periodista y Corresponsal Naval.

Un comentario en “LA REPÚBLICA ARGENTINA Y EL PORTAAVIONES A.R.A. “25 DE MAYO”

  1. En el ocaso de mi vida , llego con mucha angustia a la realidad actual. Me queda -como dice el tango – «..la angustia de haber sido, la verguenza de ya no ser. Concluyo que la guerra es demasiado importante para quedar en las manos de los políticos. Así nos irá en el caso de que algún pais limítrofe encuentre el motivo para invadir el nuestro. CUALQUIERA DE NUESTROS VECINOS CUENTA CON SUPERIORIDAD DE MATERIAL PARA TODOS LOS ESCENARIOS POSIBLES. Mientras no nos demos cuentas de que estamos sucios,….no nos vamos a bañar.

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