A 139 AÑOS DE LA ÚLTIMA SINGLADURA DEL COMANDANTE LUIS PIEDRA BUENA

Por: (*) Raine Golab

Comandante Don Luis Piedra Buena.

1883 – 10 de AGOSTO – 2022

Sintetizar su gesta es casi una falta de respeto… cada minuto de su vida ha sido una epopeya, un acto de valentía. Quedará, entonces, a cargo del lector, imaginar lo no escrito, los detalles implícitos en la trayectoria del máximo prócer patagónico: Don Luis Piedra Buena.

Nació el 24 de agosto de 1833, en Carmen de Patagones. Desde chico prefería los juegos que tuviesen que ver con el mar. Completa su educación primaria en Buenos Aires, donde permanece hasta los 14 años de edad.

En 1848 embarca por primera vez en calidad de grumete en el pailebote “John Davison” a las órdenes del capitán W. Smiley. A partir del 3 de agosto emprende su primer viaje que dura un año.

Al año siguiente zarpa otra vez, con el objetivo de llevar provisiones a los misioneros ingleses establecidos en una isla fueguina. En este viaje, a los 16 años, ya es segundo oficial y dirige su primer salvataje de 14 tripulantes de un buque alemán.

Durante los siguientes tres años, recorre continuamente los mares australes, pero ya al mando de una ballenera; explora los canales fueguinos y comienza a relacionarse con caciques tehuelches. Smiley le otorga, en 1854, el mando de la “San Martín” y con esta nave llega a Nueva York donde permanece dos años completando sus conocimientos náuticos en una escuela de marina.

Dibujo de su Carmen de Patagones natal cuatro años antes de su nacimiento. Realizado por el naturista francés Alcide d’Orbigny en Junio de 1829.

Como primer oficial, a bordo de una nave norteamericana que comanda otra vez Smiley, navega el golfo de México y el Caribe durante otros dos años. Regresa a los mares del sur, con la “Nancy” adquirida por su mentor, realizando en inmediaciones de la isla de los Estados, el salvataje de otros 24 náufragos.

Al mando de la “Manuelita” socorre, a la altura de Punta Ninfas, a la tripulación, compuesta por 42 hombres, de la ballenera “Dolphy”.

Es en 1859 cuando iza la bandera nacional en la isla de los Estados, iniciando su solitaria lucha por la soberanía argentina en aquellos distantes lugares. Con la “Nancy” remonta el río Santa Cruz hasta una isla que bautiza Pavón donde construye un rancho y deja a tres de sus hombres. Al año siguiente compra a Smiley la “Nancy” cambiándole el nombre por el de “Espora”, y con ella continúa recorriendo los mares, cazando lobos y focas.

Construye en Puerto Cook un refugio para náufragos y pinta sobre un peñasco situado en el cabo de Hornos: “Aquí termina el dominio de la República Argentina.”

En la isla de los Estados (Puerto Cook) se socorre a los náufragos. Año 1863. Capitán Piedra Buena.

En 1864 el presidente Mitre premia sus servicios confiriéndole los despachos de capitán de la armada que acepta, pero renuncia a los sueldos. Compra el bergantín “Carlitos” en Punta Arenas pero pierde este barco quedando económicamente arruinado. No obstante, ello en el puerto de Santa Cruz, hace construir dos pequeñas casitas en el lugar conocido como Las Salinas con el objetivo de establecer una colonia. Por ley del Congreso Nº 269, sancionada el 6 de octubre de 1868, la Nación le concedió la propiedad de la isla de los Estados y de tierras sobre la margen sur del río Santa Cruz incluyendo a la isla Pavón y las salinas que ya estaban pobladas.

Casa de Piedra Buena en la Isla Pavón sobre el río Gallegos. Imagen tomada en 1868.

Piedra Buena utilizó a la isla de los Estados como base de sus periódicas expediciones en procura de pieles y grasas.

Se casa en Buenos Aires en 1869 con Julia Dufour y a sólo dos meses lleva a su flamante esposa a la Isla de los Estados. A la vuelta la conduce a su Isla Pavón donde todavía están los tres marineros y algunos colonos ya llegados a Las Salinas.

Con Julia Dufour, su esposa.

Poco después deja a Julia en Punta Arenas y navega a Malvinas donde compra ganado para la colonia santacruceña. También quiere establecer una colonia sobre el estrecho de Magallanes en la bahía San Gregorio, siempre en defensa de la soberanía argentina en la región; el cacique tehuelche Casimiro Biguá lo acompaña en esta iniciativa pero el gobernador del Magallanes chileno lo impide. A pesar de las desinteligencias habidas el nuevo gobernador de Magallanes, César Viel, le ruega a Piedra Buena que busque la tripulación del bergantín «Tresponts» que habría sido atacada por indios.

Cacique Casimiro Biguá.

Renunciando de antemano a toda retribución por este servicio don Luis zarpa al mando de la muy famosa goleta chilena “Rippling Wave”. Después de un mes de recorrer los canales fueguinos encuentra los restos de la tripulación perdida y los sepulta.

Un par de años después, como continuaran sus desavenencias con las autoridades de Magallanes acerca de la soberanía sobre el Estrecho, Piedra Buena se aleja de Punta Arenas donde tenía un almacén de suministros. Viajando hacia Santa Cruz su “Espora” naufraga en la parte meridional de la isla de los Estados sin que alcanzara a salvar siquiera algunos víveres. Alimentando a su gente sólo con mariscos y aves marinas en 72 días es construida otra embarcación -con los restos del Espora- a la que bautiza “Luisito” (como su primogénito), y regresan con ella en apenas 11 días más a Punta Arenas.

Careciendo de medios para reemplazar a la “Espora”, con el “Luisito” continúa la caza de lobos que fue durante la mayor parte de su vida su única fuente de ingresos; con el producido de sus cacerías explotó la industria de la grasa de lobo e intentó la de pingüinos instalando, para ello, una suerte de caldera en la Isla de los Estados. En una de estas excursiones salva a la tripulación del “Eagle” que habían quedado varados sobre una roca cerca de la Isla de los Estados durante 15 días, incluyendo a la esposa de su capitán. A los pocos meses otra vez suspende su pesca para rescatar a la tripulación del barco alemán “Doctor Hansen” que había naufragado en octubre de 1874.

Construyendo el Luisito, con los restos de la Espora, en Isla de los Estados.

Cansado ya de luchar en Punta Arenas resuelve retirarse definitivamente de la localidad. Para sufragar los gastos del traslado debe vender su “Luisito”. Es el gobierno nacional el que lo subvenciona para que adquiera otra nave con que continuar sus campañas australes. Así es como vuelve al mar al mando de la goleta “Santa Cruz” en 1877. Con ella salva a la tripulación de la “Annie Richmond” que se había incendiado en alta mar. El gobierno argentino compra la corbeta “Cabo de Hornos” confiriendo el mando a Piedra Buena quien lleva como segundo al capitán Martín Rivadavia. La corbeta integra la escuadra del coronel Luis Py que se dirige al estuario del río Santa Cruz en 1878 para reafirmar la soberanía nacional en la región. Este mismo año fallece su esposa Julia.

Con la misma “Cabo de Hornos” don Luis realiza el salvataje de la “Pactolus” naufragada, también, en proximidades de la isla de los Estados en 1882.

Óleo de la corbeta Cabo de Hornos.

Fallece don Luis Piedra Buena, agotado, a los 50 años de edad y en la mayor pobreza. Apenas unos meses antes el Instituto Geográfico de Buenos Aires lo había galardonado con una medalla de oro.

A lo largo de su vida salvó a 146 náufragos en diferentes salvatajes; por ellos recibió el reconocimiento de la reina Victoria, del Emperador de Alemania y otros.

Es muy difícil imaginar las condiciones en que estos salvatajes fueron concretados. A uno de ellos lo realizó Piedra Buena solo en un pequeño bote. Para otro tuvo que construir una balsa porque ni siquiera un bote podía arrimarse a los peñascos. Y el mar jamás está calmo en aquellas regiones donde literalmente chocan los dos océanos más grandes del planeta.

Su presencia en Isla Pavón dos décadas antes de que la Nación hiciese de los ríos Neuquén y Negro “la frontera de la República” mediante la “conquista del desierto”, así como sus constantes expediciones por el Atlántico Sur cuando la república no disponía de una verdadera armada y aún la Argentina no había radicado en Patagonia institución alguna, fueron una solitaria, aunque férrea ratificación de soberanía sobre tan vastos territorios.

Sus cuatro hijos (Luisito había fallecido a los tres años de edad), huérfanos de madre y padre, fueron recogidos por el hermano de Julia.

Por: (*) Raine Golab
Historiadora, investigadora y amante de la Patagonia. Artículo originalmente publicado en flyfishing-argentina.com

Fuentes:

* “Don Luis Piedra Buena” por C.E. Eyroa

* “Piedra Buena, industrial, comerciante y poblador” por Ricardo Fisch

* “Los salvamentos de Piedras Buena referidos por él mismo” comentarios de Teodoro Caillet-Bois

* “El matrimonio Piedra Buena” por Juan del Sur

(todos éstos artículos contenidos en Revista Argentina Austral, selección de los 434 números publicados entre los años 1929-1968 Tomo I)

Publicado por prensaohf

Periodista y Corresponsal Naval.

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