LIBROS: “Malvinas Diplomacia y Conflicto Armado”

Embajador Vicente E. Berasategui.

Comentario del (*) Contraalmirante VGM (R) Guillermo R. Delamer

La expresión del último párrafo del libro del Embajador Vicente Berasategui: “Lo que es difícil no es imposible”, sirve, por un lado, para ilustrar la tarea de analizar su excelente obra y por otro, para sintetizar que Malvinas sigue siendo una causa abierta y que, como concluye el autor “basta que ambas partes reconsideren sus posiciones extremas y empiecen a conversar seriamente sobre cómo encontrar una solución a la disputa suscitada en 1833”.

El libro es una respuesta a la obra Historia oficial de la Campaña de Malvinas (The Official History of the Falklands Campaign), escrita en dos extensos tomos y publicada en el año 2005 por el prestigioso académico británico Sir Lawrence Freedman, quien tuvo acceso a toda la documentación oficial británica y se basa en la misma para exponer sus conclusiones. No obstante, es oportuno aclarar que no se la puede calificar como de “imparcial”, puesto que refleja exclusivamente la opinión de un solo lado del conflicto y es altamente probable que sus escritos hayan pasado por el filtro de las autoridades del Reino Unido a fin de evitar cualquier posible interpretación que pudiera afectar a sus intereses.

No existe, en cambio, documento o estudio oficial alguno por parte de Argentina que abarque globalmente los aspectos históricos, políticos, estratégicos y tácticos militares del prolongado conflicto, expresado como política de Estado. Esta falta de respuesta oficial argentina a la postura británica, expresada en su Official History, fue lo que motivó al Embajador Berasategui a realizarla personalmente, y me consta que le significó un esfuerzo considerable. Aunque el Embajador actualmente no ocupe cargo oficial alguno, la misma puede ser considerada de hecho como tal, dado que es la única respuesta jerarquizada que un argentino ha dado a este vacío inexplicable de nuestra parte.

Nobleza obliga, hay que ponderar la franqueza y muchas veces objetividad con la que Freedman se explaya en su obra, a pesar de no llegar a coincidirse con muchos de sus puntos de vista. Por sólo citar alguno de esos aspectos, llega a admitir que el Reino Unido no cuenta con fundamentos históricos y/o jurídicos suficientes como para demostrar su soberanía sobre las islas. A falta de ellos, el autor reconoce que el Reino Unido ha echado mano al recurso más reciente de la “autodeterminación de los pueblos”. Sin embargo, no traslada este principio a la toma inicial de la posesión argentina ocurrida el 3 de enero de 1833. Tampoco menciona otros conflictos coloniales similares, resueltos sin que se tomaran en cuenta los intereses ni los “deseos” de sus habitantes, tales como fueron Hong Kong, cuya población fuera transferida a otro régimen y país diferente sin consulta previa alguna, ni la transferencia forzada de la población de la isla Diego García, para cederla luego como base estratégica militar a los EE.UU. en el Océano Índico.

Berasategui opina que “para Freedman, el principio de la libre determinación no es tal, sino un concepto del que uno puede o no valerse según las circunstancias”.

El autor de la obra en análisis va desgranando y explicando a lo largo de sus 34 capítulos todos los aspectos que cubre la voluminosa “historia oficial británica”, desde su visión histórica, el tránsito a lo largo de más de un siglo y medio de reclamos argentinos continuados, el conflicto armado de 1982, el estado actual de la situación política-diplomática y propone, finalmente, una visión de futuro para una resolución inteligente de este más que centenario conflicto. Rebate, pero también confirma con suma objetividad algunas de las opiniones de su contraparte. Lo hace, como el mismo lo expresa, para “acercarse a la realidad, para determinar cómo una relación bilateral estrecha entre ambos países, ha sido comprometida por este diferendo que mantienen la Argentina y el Reino Unido, desde hace cerca de dos siglos”.

Casi un tercio del libro de Berasategui está dedicado al análisis histórico del conflicto que se prolonga desde el Siglo XVI hasta la toma de las islas en 1833; el largo período de reclamaciones infructuosas que le sigue, hasta el hecho más promisorio para la Argentina, en la década de 1960, cuando se obtiene la conocida Resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, invitando a ambos gobiernos a negociar. Sigue con las tensiones que se fueron suscitando posteriormente, impulsadas fundamentalmente por el lobby isleño en el Parlamento.

Continúa explicando de qué manera el Reino Unido siguió buscando “ganar tiempo”, finalizando esta primera parte en la crisis que se genera en las Islas Georgias.

Casi los dos tercios restantes los dedica Berasategui al análisis del conflicto de 1982, desde los ángulos de la política, la diplomacia y las acciones militares que llevaron a cabo ambos Estados, marcando con claridad meridiana los errores y aciertos de las partes, en cuanto a sus apreciaciones estratégicas y acciones tácticas.

En el aspecto militar, sintetiza hacia el final de esta segunda parte, con gran acierto, las deficiencias que Freedman trata de soslayar o a lo sumo suavizar en su libro acerca del rendimiento de los sistemas de armas británicas. Sin duda que las FF.AA. del Reino Unido fueron sorprendidas por las tácticas utilizadas por los argentinos, donde los sistemas de defensa antiaérea del Reino Unido resultaron poco eficaces, dice Berasategui. Sus misiles Sea Dart, los Sea Cat, los cañones antiaéreos de 114 y 20 milímetros resultaron un fracaso y se debió desplegar tripulantes de sus naves en cubierta con armas automáticas ligeras, para paliar esta deficiencia. Tampoco los misiles tierra-aire Rapier y el Blowpipe demostraron gran eficacia a la hora de su empleo, aspecto que se trató de ocultar en beneficio a sus fabricantes. El misil Sea Skua, utilizado por los helicópteros embarcados, al que le han atribuido varios hundimientos de unidades de superficie argentinas, tampoco resultó muy exitoso.

Baste decir que el buque auxiliar Alférez Sobral que fuera impactado por dos de ellos, sigue hoy en día operando con un nuevo puente de navegación. Los británicos no pudieron en casi ningún momento cortar totalmente el reaprovisionamiento por vía aérea a Malvinas, ni neutralizar el aeropuerto en las islas, a pesar de haber sometido a su pista a intensos bombardeos con muy baja eficacia.

Las grandes novedades tecnológicas de este conflicto naval moderno fueron, sin lugar a dudas, el empleo del misil aire-aire “SideWinder 9L” provisto a último momento durante el trascurso de la guerra por los EE.UU. y que fuera utilizado con mucha eficacia contra nuestra aviación por parte de los Harriers británicos y, por el lado argentino los misiles de origen francés “EXOCET AM 39” y el “MM 38”, lanzado desde una instalación en tierra y que fuera diseñado por ingenieros en armas argentinos.

Las tácticas utilizadas por nuestra aviación –tanto de la Fuerza Aérea Argentina como de la Aviación Naval– que habían sido previamente estudiadas en el destructor de la clase 42 ARAHércules”, con las escuadrillas participantes antes del inicio de las hostilidades, resultaron una sorpresa táctica y un verdadero dolor de cabeza para las fuerzas del Reino Unido.

MALVINAS. Diplomacia y Conflicto armado. Comentarios a la historia oficial británica
Embajador (retirado) Vicente E. Berasategui. Editorial Proa Editores, 2011 – ISBN: 978-987-1766-23-9
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Del caso del hundimiento del Belgrano resulta, tanto por parte de Freedman, para de alguna manera justificarlo, como de Berasategui, para marcar la incongruencia de su ejecución, extensos análisis de los aspectos “político – diplomático – militar” de la decisión.

Aquí el Embajador Berasategui hace un profundo y detallado análisis del tema “Belgrano”. Califica como el “episodio más grave” de todos de los que conmovieron a la opinión pública británica, la desaparición del libro de guardia del submarino HMS “Conqueror” luego de finalizada la guerra. Todo buen marino profesional sabe el celo que se tiene con el libro de guardia de todo buque, ya que permite reconstruir en detalle lo acaecido. Más aún cuando la unidad ha participado en acciones bélicas. Resulta evidente pues, que los aspectos que rodean al hundimiento del Belgrano son lo suficientemente “turbios” por la parte británica, como para justificar una acción como la descripta. La decisión de su hundimiento resulta pues absolutamente controvertida y hasta pérfida, por apartarse de manera unilateral de las reglas de empeñamiento establecidas por el mismo Reino Unido.

En realidad, se estaba “torpedeando a la paz”, o sea, a la única y última posibilidad de finalizar las acciones bélicas y lograr un acuerdo de las partes, lo que bajo ningún concepto deseaba la Primer Ministro británica.

En su capítulo 34, el Embajador Berasategui expone sus reflexiones finales con una claridad absoluta, con lenguaje profesional, pero al mismo tiempo, entendible para el público general que esté interesado en profundizar la temática de Malvinas. No deja lugar a dudas respecto a sus opiniones favorables y desfavorables del conflicto, analizado como un todo.

Lo realiza durante todo su libro, con una jerarquía intelectual destacable, con un minucioso trabajo de investigación de cada tema que trata y lo hace como lo que es, una autoridad en la materia, atento a su experiencia profesional en el cuerpo diplomático, donde debió actuar en aspectos verdaderamente trascendentes. Más aún, habiéndose desempeñado como Embajador en Londres, ha tenido oportunidad de intercambiar puntos de vista sobre el conflicto de Malvinas con importantes personalidades británicas, y lo continúa haciendo hoy en día, llegando a conocer a fondo sus puntos de vista y a avizorar posibles formas de abordar alguna solución del largo conflicto.

En este sentido, en este último capítulo presenta propuestas concretas de cómo articular lo que llama una “verdadera diplomacia” que permita recuperar la iniciativa. También sugiere con criterio profesional acertado, formas de apuntalar la defensa nacional con un carácter defensivo, que llegue a complementar necesariamente a la diplomacia.

En resumen, tal como se lo presentó en su oportunidad en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), el libro Malvinas del Embajador Vicente E. Berasategui es de un elevado nivel en cuanto a la profundidad con que el autor ha analizado cada aspecto del conflicto y es relevante para todo aquel que necesita o desea interiorizarse a fondo sobre la temática de Malvinas, desde todos sus ángulos. Ello incluye a las universidades que estudian Ciencias Políticas, Relaciones Internacionales; el Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN) y a la Escuela Superior de Guerra de las FF.AA. En todos ellos resulta de lectura preceptuada e imprescindible.

Finalmente, el Embajador Vicente E. Berasategui utiliza un lenguaje directo, profesional, por momentos duro, cuando los temas que toca requieren tratarse de ese modo. Sus fuertes opiniones, que parten de una convicción analítica, producto de su aquilatada experiencia y de intensos estudios de su parte, son manifestadas de manera abierta, clara y con firme convicción que, desde ya adelanto, es probable, que pueda no llegar a conformar necesariamente a algunos.

Por ello es que concluyo mi presentación de su brillante libro con un: “Quien quiera oír (leer), que oiga (lea)”.

(*) El Contraalmirante VGM (RE) Guillermo R. Delamer es Licenciado en Sistemas Navales en el Instituto Universitario Naval. Entre los años 1989 al 91, fue destinado a la Escuela de Guerra Naval de la Armada de los Estados Unidos. En forma privada, se graduó como Master of Science en la Universidad Salve Regina, en Newport, Estados Unidos.

Durante su carrera en la Armada Argentina transitó por una variedad de unidades navales de superficie, entre otras: portaaviones, rompehielos, destructores, lancha rápida y buques auxiliares. Entre los años 1977 al 79 se lo destinó como inspector de electrónica durante la construcción del rompehielos ARA Almirante Irízar, en el astillero Wartsila de la ciudad de Helsinki, Finlandia, para asumir posteriormente como su Jefe de Operaciones en la Antártida durante 1979/1980.

Ejerció los Comandos de la lancha rápida Indómita, del destructor Hércules y de la Segunda División de Destructores, compuesta por cuatro unidades misilísticas de la clase MEKO 360. Fue Jefe del Estado Mayor de la Flota de Mar.

Recibió la condecoración del Honorable Congreso de la Nación, a los Combatientes en Malvinas.

Ascendió al grado de Contraalmirante en 1998, asumiendo el cargo de Director de Educación Naval y Rector del Instituto Universitario Naval. Se retiró del servicio activo, a su solicitud, en el año 2001.

Es autor de varios libros y artículos para revistas del país y del extranjero, en las temáticas de “Estrategia” y “Guerra Electrónica”. Su último libro es: Estrategia; para la Política, la Empresa y la Seguridad, de editorial ANS Global e IPN.

En la actualidad se desempeña en la actividad privada como Consultor y Director de un centro de entrenamiento para marinos mercantes.

Publicado por prensaohf

Periodista y Corresponsal Naval.

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