A 53 años de una hazaña argentina – Las 84 horas de Nürburgring

La «Misión Argentina a Nürburgring, los mejores pilotos, el mejor cuerpo técnico a cargo de los TORINO 380w y un Gran Director Deportivo, Don Juan Manuel Fangio.

Por: Oscar Filippi

El reloj marca la una de la mañana del miércoles 20 de Agosto de 1969 en el mítico circuito alemán de Nürburgring, en la argentina, los relojes marcan las 20 horas del martes 19.  En todo el país, hay muchas radios encendidas a esa hora… los corazones laten más rápidamente, tres autos argentinos rujen en el “infierno verde” (Nürburgring), tres de los diez pilotos que viajaron, inician una carrera de larga duración. Una esperanza argentina se volvía a poner en marcha desde que el “Quíntuple Campeón Mundial de la F-1” abandonara las pistas (1958). Era la primera vez que tres autos de fabricación nacional, enfrentaban a sus pares de la industria europea con todo su prestigio y trayectoria. Eran tres Torino 380w fabricados en ese entonces por IKA-Renault en su planta de Santa Isabel, Córdoba.

Nunca hasta ahora, volvió a repetirse una misión deportiva automovilística de tanto prestigio, hablando desde lo técnico y lo conductivo. Nunca se había aceptado un desafío tan grande, correr de forma ininterrumpida durante tres días y medio de competencia. “La Maratón de la Ruta”, así habían denominado los alemanes a las 84 horas de Nürburgring. Una joven industria automotriz argentina, aceptó el desafío, para ello, eligió su mayor experiencia y sus mejores hombres.

Bajo la lluvia de Nürburgring y rumbo al cuarto puesto final, pese a todo, los Torino 380w dieron la mayor cantidad de vueltas sobre el trazado alemán.

Don Juan Manuel Fangio (la experiencia) como Director Deportivo, fue él quien aceptó el desafío alemán y trajo la propuesta a la Argentina. Eligió el mejor auto fabricado en el país en esa época, el Torino y le confió su preparación a un muy joven Oreste Berta (el Mago de Alta Gracia), los chasis quedaban a cargo del Ingeniero Heriberto Pronello, con ellos y sus mecánicos en pista, se aseguró así la excelencia técnica.

Al momento de elegir los pilotos, el “ojo” y la experiencia de Don Juan Manuel, estuvieron presentes. Dada la extensión de la prueba, el reglamento particular exigía tres pilotos por auto. Los trinomios argentinos, elegidos por Fangio, quedaron así establecidos, en el Torino Nº 1: Luis Rubén Di Palma, Carmelo Galbato y Oscar “Cacho” Fangio; en el Nº 2: Eduardo Rodríguez Canedo (el Chino), Jorge Cupeiro y Gastón Perkins; y en el Nº 3: Eduardo José Copello, Oscar Mauricio Franco y Alberto Rodríguez Larreta (Larry).  Como piloto suplente, una joven revelación de esa época, Néstor Jesús (el Nene) García Veiga.

Dos pilotos inicialmente convocados no pudieron ser de la partida, Juan Manuel Bordeu, quien con la famosa “Coloradita” había sufrido un accidente en una prueba de TC en el circuito cordobés de Los Cóndores, en los días previos al viaje de la delegación argentina y Carlos Marincovich, quien por expreso pedido de un gran amigo del “Chueco”, Don José Froilán González, se quedaría en el país para seguir desarrollando el legendario “Chevitres”.

Cuando los tres Torino argentinos llegaron por barco al Puerto de Hamburgo, los equipos europeos hacía ya un mes que probaban en Nürburgring para la carrera. Había poco tiempo para el desarrollo y la “puesta a punto” de los autos sobre el trazado. Los problemas aparecían y no eran pocos, frenos, suspensión, carburación… pero se iban solucionando.

Reabastecimiento en Boxes del Torino 380w que logró finalizar la «Maratón de la Rutas».

Para los pilotos, la tarea no era menor, el circuito de Nürburgring tenía una extensión de 28.3 Kilómetros y 182 curvas para memorizar, con el agravante que el viento, la lluvia y la niebla, se hacen protagonistas también, del peligroso trazado.

En cuanto a las prestaciones del Torino, su motor “Tornado” (4 bancadas) tenía la potencia de sus rivales europeos, pero su tamaño y su peso, eran mayores. Los alemanes llegaron a dudar que, esas “bañaderas” doblaran en tan intrincado circuito. ¿Los rivales?  Lancia HF, BMW, Porsche, Triunph, Mercedes, Volvo, Mazda y Alfa Romeo, entre otros.

Lo cierto y sorprendente, para todos, fue el hecho que, desde el inicio de la carrera, los Torino argentinos, dominaban la prueba.

Hasta las 41 horas de carrera, los tres Torino lideraban. El reglamento establecía que cada parada en boxes se penalizaba con una vuelta menos para el auto. Por lo tanto, si había que hacer reparaciones, se hacían en la banquina y fuera de boxes y las mismas debían ser ejecutadas por los propios pilotos, sin la asistencia de los mecánicos.

En la hora 42 y bajo la lluvia, justo a mitad de carrera, el Torino Nº 2 que en ese momento conducía Gastón Perkins, por efecto del agua acumulada en pista, se sale de la cinta asfáltica y rompe el cárter contra uno de los cordones que delimitan el circuito, debiendo abandonar.

Eduardo Copello seguía al frente la carrera con el Torino Nº 3. Cuando se cumplía la hora 50, el Torino Nº 1 que conducía Luis Di Palma en ese momento y en plena noche, se queda sin las luces principales y se sale de pista, impactando contra los árboles que rodean el circuito, debiendo abandonar también.

El Torino N°2 que con la conducción de Gastón Perkins, se despistó por efecto de la intensa lluvia en Nürburgring.

En cantidad de vueltas recorridas, el Torino Nº 3 lideraba la competencia, conducía Rodríguez Larreta (Larry) y había que cambiar las pastillas de frenos. Larry no tenía la menor idea de cómo hacerlo. Se detiene cerca de Boxes, oportunidad que Juan Manuel Fangio aprovecha para acercarse al auto e improvisando “la letra” a ritmo de Tango, le “canta” como hacer el cambio de pastillas. “Letra y Tango” en castellano, veedores alemanes y nadie se dio cuenta. Anécdota enorme en la historia de nuestro automovilismo deportivo.

Faltando dos horas, quedan menos de 20 autos en carrera, al Torino Nº 3 hay que arreglarle el caño de escape que se rompió y “suena” con más decibeles que los permitidos. La tarea recae sobre Oscar Mauricio Franco, se quema la muñeca al hacer la reparación y no se da cuenta, encara la última hora de carrera.

Le marcan la última vuelta desde boxes. Recuerda Oscar Mauricio Franco: “… comencé a emocionarme, no pude contener las lágrimas. No tengo vergüenza en decirlo, hice la última vuelta llorando, sabía de alguna forma, que mis lágrimas caían sobre un país… miles de argentinos nos habían alentado y esperaban como nosotros, este momento”.

El gran Director Deportivo de la «Misión Argentina», Don Juan Manuel Fangio, pidiendo a sus pilotos que, bajen el ritmo de vuelta y que se mantengan en el tiempo, por el establecido.

Esa “bandera a cuadros” que cayó sobre el Torino Nº 3 de la Misión Argentina a Nürburgring, certificaba también, que el auto de construcción nacional, era el que más vueltas totalizaba al finalizar la carrera, fueron un total de 334 giros que, al penalizar, con el duro y estricto reglamento, se redujeron a 315 y otorgaron el cuarto puesto final de la más dura prueba automovilística a nivel mundial hasta ese momento. Venció un Lancia HF (322 giros); segundo un BMW (318); tercero un Triunph (316).  La industria automotriz nacional, nuestros pilotos y cuerpo técnico, se consagraban ante el mundo. Habían estado a la altura de su Director Deportivo, Don Juan Manuel Fangio.

La «Misión Argentina a Nürburgring» – Orgullo argentino de 3 TORINO 380w

Publicado por prensaohf

Periodista y Corresponsal Naval.

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